La muerte de Daniela Acuña Arguedas, la joven docente de 28 años que falleció tras ser atropellada en La Guácima de Alajuela, ha golpeado con fuerza a quienes la conocían, no solo por lo repentino del accidente, si no porque hace apenas dos meses había enfrentado una de las situaciones más duras de su vida.
En enero pasado, la casa donde vivía en La Guácima se incendió, provocando que perdiera prácticamente todas sus pertenencias.
La emergencia marcó profundamente a la joven y a su familia, quienes desde entonces trataban de reponerse y reconstruir lo perdido.
Personas cercanas aseguran que, pese a la difícil situación, Daniela mantenía su actitud positiva y su compromiso por salir adelante.
“Ella era muy alegre y siempre le encantaron los niños y la enseñanza. Hoy de verdad que fue una tragedia saber lo que le ocurrió, duele mucho”, relató una amiga, quien recordó que la joven tenía una gran vocación por trabajar con niños.
La tragedia ocurrió la mañana de este martes, cuando Daniela viajaba en un scooter por La Guácima de Alajuela, específicamente 300 metros al oeste de una gasolinera, y por razones que aún se investigan, fue impactada por una vagoneta.
La Cruz Roja la atendió; sin embargo, cuando valoraron a la joven confirmaron que ya no presentaba signos vitales, por lo que fue declarada fallecida en el lugar.
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La escena quedó bajo custodia de la Fuerza Pública, mientras agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) realizaron el levantamiento del cuerpo. El accidente se encuentra en investigación por parte de las autoridades judiciales.
Familiares de la joven se presentaron al sitio del accidente.


