Adrían Galeano Calvo.1 junio, 2019
Nacho vivía en un apartamento a 10 metros de la casa de sus papás. Foto tomada de Facebook.
Nacho vivía en un apartamento a 10 metros de la casa de sus papás. Foto tomada de Facebook.

Con total sigilo un desalmado logró quitarle la vida al educador Ignacio López Rosales, de 50 años, quien murió acostado sobre su propia cama luego recibir un fuerte golpe en la cabeza y ser asfixiado con una almohada.

El homicidio habría ocurrido entre la noche del jueves y la madrugada de este viernes dentro del apartamento de López en Lomas de Matapalo, en Santa Cruz de Guanacaste, el cual está a unos 10 metros de la casa de sus papás.

La Policía Judicial detalló que unos familiares encontraron a López dentro su cuarto, estaba acostado boca arriba sobre una cama y con una almohada encima de su cara, además los agentes determinaron que había recibido un fuerte golpe en la cabeza.

En cuanto al motivo del homicidio, el OIJ presume que se trataría de un asalto, pues al parecer faltaban algunas pertenencias de valor y dinero en efectivo dentro de la casa del maestro.

El chuzo del profe fue abandonado en la localidad de 27 de abril de Santa Cruz.Foto suministrada por Alvaro Duarte
El chuzo del profe fue abandonado en la localidad de 27 de abril de Santa Cruz.Foto suministrada por Alvaro Duarte

A esto se suma que el chuzo del docente, un Toyota Hilux 2016 valorado en unos ¢16 millones, fue encontrado horas después abandonado en el sector de Paso Hondo en la comunidad de 27 de Abril, en Santa Cruz.

Breteador

Don Enrique López Duarte, tío de Nacho, dijo que todos en la familia están muy dolidos por la muerte, pues se trataba de un hombre muy bueno que no se metía con nadie.

“El fue un muchacho muy tranquilo, de poco hablar, pero recuerdo que le gustaba mucho salir a bailar con sus amistades. Él era muy correcto, le gustaba mucho ayudar a los chiquillos de la escuela en todo lo que podía”, dijo.

López agregó que su sobrino era una persona muy breteadora y gracias a eso fue que hace casi dos años se pudo comprar el chuzo de pick que tenía, el cual era uno de sus orgullos.

Lo que no se explica don Enrique es cómo una persona pudo entrar al apartamento de su sobrino y hacerle todo eso sin que nadie escuchara absolutamente nada.