Rocío Sandí.20 febrero

Unos ingratos habrían matado a Filander Díaz Rosales, administrador de un hogar de ancianos, con el fin de robarle la plata con la que hacía frente a las necesidades del centro.

El homicidio se dio la tarde del 8 de enero en San Blas de Nicoya, Guanacaste.

Los agentes decomisaron un arma en los allanamientos de este jueves. Foto: OIJ.
Los agentes decomisaron un arma en los allanamientos de este jueves. Foto: OIJ.

Este jueves en la mañana los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) arrestaron a tres hombres sospechosos de participar en el crimen. Las capturas se dieron en San Martín de Nicoya.

Uno de los detenidos es de apellidos Vallejos Obando, de 25 años, él sería quien habría dado la orden de cometer el crimen. La Policía Judicial determinó por medio de la investigación que, presuntamente, el sujeto llegó el día del suceso a dejar una plata al hogar de ancianos en el que trabajaba Filander y cuando el administrador recibió el dinero abrió una gaveta y metió ahí la plata.

Vallejos pudo ver que Filander ahí guardaba gran cantidad de dinero en efectivo, por lo que decidió hacer un plan para cometer un robo y quedarse con el botín.

Supuestamente, el vivazo contactó a dos hombres, un menor de 17 años y un joven apellidado Gómez, de 25, y les prestó una moto para que fueran a cometer el atraco, hasta les habría dado las instrucciones claras de cómo llevarlo a cabo.

También le habría pedido a un taxista informal de apellido Chavarría, de 24 años, que lo acompañara al hogar de ancianos para asegurarse que los muchachos hicieran bien el encargo.

Filander Díaz Rosales tenía 46 años y vivía con la esposa y su hijo. Foto: Cortesía de la familia de Díaz.
Filander Díaz Rosales tenía 46 años y vivía con la esposa y su hijo. Foto: Cortesía de la familia de Díaz.

Una vez que los asaltantes entraron al centro la situación se habría complicado, por lo que el jovencito de 17 años le habría disparado a Filander en la parte trasera de la cabeza, luego de eso escaparon del lugar con una cantidad de plata no especificada por las autoridades judiciales.

Este jueves los agentes judiciales arrestaron en los operativos a Vallejos, al pirata y también al menor que habría disparado contra el administrador. El otro sospechoso está internado en un centro médico, ya que hace uno días sufrió un accidente de tránsito.

Los agentes judiciales decomisaron en los allanamientos dosis de crack, una pistola, plata y partes de una moto.

Muy querido

Filander era muy querido en Nicoya, era tan popular que hasta estaba postulado como candidato a regidor por el Partido Auténtico Nicoyano.

Díaz tenía 46 años y los últimos 20 trabajó en el hogar de ancianos San Blas. Las autoridades judiciales detallaron que ahí empezó como jardinero, luego pasó a ser misceláneo y por último se se desempeñó como administrador y se entregaba mucho por los viejitos.

Los investigadores encontraron varias dosis de crack en los allanamientos. Foto: OIJ.
Los investigadores encontraron varias dosis de crack en los allanamientos. Foto: OIJ.

Las personas que lo conocieron lo describen como una gran persona y saben que siempre dio lo mejor en su trabajo. Era común que chineara a los adultos mayores, hasta los llevaba al tope de San Blas en una buseta para que disfrutaran.

Flory Díaz, esposa de la víctima, también trabajaba en el centro y el día del crimen fue una de las primeras en llegar a auxiliar a Filander. Ella vio escapar del lugar a los dos sospechosos de acabar con la vida de su esposo.

Los allegados al hombre esperan que los responsables de la muerte paguen por el gran dolor causado.

Los familiares de Filander se enteraron de las capturas de los sospechosos este jueves bien temprano por publicaciones en redes sociales y páginas de noticias, pero prefirieron no referirse al tema por el dolor que les provoca recordar el suceso y por temor a represalias.

El día del crimen una vecina de la víctima encontró su licencia de conducir en un zacatal que está cerca de un predio llamado Las Latas, el cual está muy cerca de la casa de Filander, por lo que las autoridades presumían que los responsables de su muerte vivían en los alrededores.