Sucesos

“Mi familiar está siendo víctima de un secuestro”: el papel que alertó al banco y permitió salvar a una víctima de secuestro virtual

Los emprendedores son la mayoría de víctimas de secuestros virtuales, los cuales se han disparado este año

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Una persona que se dirigía a brindar un servicio de catering, entre Atenas y Orotina, terminó atrapado durante cinco horas en lo que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) describe como un secuestro virtual, una modalidad delictiva que registra un crecimiento alarmante en Costa Rica.

Mientras la víctima permanecía aterrorizada al otro lado de una llamada telefónica, un familiar llegó a una entidad bancaria para retirar dinero. Sin embargo, antes de completar la transacción, escribió un mensaje en un papel y se lo entregó al cajero.

“Mi familiar está siendo víctima de un secuestro”.

Esa acción permitió activar los protocolos de seguridad del banco. El gerente alertó al OIJ y los agentes lograron ubicar a la víctima y brindarle auxilio antes de que la familia entregara el dinero exigido por los delincuentes.

El caso fue relatado por Pablo Calvo, jefe de Investigaciones Criminales del OIJ, durante una conferencia.

Secuestro virtual
Los emprendedores son los principales víctimas de los secuestro virtuales (Inteligencia artificial/Cortesía)

Según datos de la Policía Judicial, a esta misma fecha del 2025 se contabilizaban ocho denuncias por secuestro virtual. Este año la cifra ya alcanza 58 casos.

San José concentra la mayor cantidad de denuncias, seguida por Cartago y Heredia.

Calvo explicó que también es conocido como secuestro emocional o psicológico debido al fuerte impacto que deja en las víctimas.

A diferencia de un secuestro extorsivo tradicional, donde una persona es privada físicamente de su libertad y trasladada a un lugar de cautiverio, en el secuestro virtual la víctima nunca tiene contacto directo con los delincuentes.

Los criminales citan a la persona a un sitio bajo algún pretexto laboral o comercial. Una vez allí, la llaman y le aseguran que ha sido secuestrada. A partir de ese momento le ordenan no moverse, no colgar y no comunicarse con nadie.

Las amenazas son constantes.

Les dicen que conocen cada uno de sus movimientos, que tienen vigilada a su familia o incluso que hay francotiradores observándolos. Para reforzar el engaño utilizan fotografías, publicaciones en redes sociales y datos personales obtenidos previamente.

“Sabemos que esta mañana llevó a sus hijos a la escuela”, les dicen. Esa información, explicó Calvo, viene de publicaciones realizadas por las propias personas en Internet.

En algunos casos los delincuentes reproducen audios donde aparentemente golpean alguien. En otros obligan a la víctima a escuchar mensajes de familiares para aumentar el miedo y la presión psicológica.

Las investigaciones indican que los grupos criminales seleccionan especialmente a personas que trabajan por cuenta propia, como ingenieros, topógrafos, decoradores, empresarios de catering y propietarios de discomóviles.

Una decoradora, por ejemplo, fue citada para visitar una supuesta residencia de lujo. Cuando llegó descubrió que la dirección únicamente había sido utilizada como gancho para ejecutar el secuestro virtual.

Según Calvo, la organización criminal realiza una minuciosa labor de ingeniería social para conocer vínculos familiares, capacidad económica, rutinas y actividades.

Exigen entre 15 y 20 millones por el rescate.

Pablo Calvo del OIJ
Pablo Calvo del OIJ aseguró que los casos se dispararon. (OIJ/Cortesia)

Ante el incremento de los casos, el OIJ recomienda a emprendedores y trabajadores independientes verificar cuidadosamente la identidad de los clientes antes de acudir a citas en lugares desconocidos.

También aconseja solicitar números telefónicos adicionales para confirmar contrataciones o reuniones, ya que esto puede generar desconfianza dentro de la organización criminal.

Otra recomendación es establecer una palabra clave o frase de seguridad entre familiares y personas cercanas para confirmar si realmente alguien se encuentra en peligro.

“La información que publicamos en redes sociales termina muchas veces en manos de los delincuentes”, advirtió Calvo.

Aunque popularmente se le conoce como secuestro virtual, el delito es investigado en Costa Rica como una modalidad de fraude, ya que la víctima no permanece físicamente retenida en un lugar de cautiverio, sino sometida mediante manipulación psicológica y amenazas constantes.

Silvia Coto

Silvia Coto

Periodista de sucesos y judiciales. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo. Labora en Grupo Nación desde el 2010.

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