Los drones con los que Alejandro Arias Monge, alias Diablo, vigilaba los alrededores de su escondite, fueron una de las principales barreras que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) tuvo que superar para concretar su captura.
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La vigilancia, desarrollada durante la investigación, permitió a los agentes determinar cada cuánto tiempo sobrevolaban la propiedad y cuánto tardaban en bajar un dron para poner otro en funcionamiento.
Ese patrón fue analizado por los investigadores y se convirtió en una pieza clave para ejecutar el operativo Némesis, que este viernes 24 de julio culminó con la detención de uno de los hombres más buscados del país.
La gracia divina
Sin embargo, para el director interino del OIJ, Michael Soto, hubo otro elemento que terminó inclinando la balanza a favor de las autoridades.
Soto aseguró que existió una especie de “gracia divina”, ya que los tres hombres más buscados coincidieron en la misma propiedad allanada en San Bernardito de Siquirres.
“Nos logró acomodar estas circunstancias, probablemente es que tenían algún tipo de reunión para alguna actividad criminal”, manifestó el jerarca.
Los detenidos
En el operativo fueron detenidos Alejandro Arias Monge, alias Diablo, y Jonathan Pérez Méndez, alias Tan, mientras que un tercer objetivo, conocido como Coco Guácimo, también se encontraba en el sitio (este último murió en el operativo).
Soto explicó que, de acuerdo con la información que maneja la investigación, ninguno de ellos ejercía liderazgo sobre los demás.
“Ninguno era líder de ninguno; estaban en igualdad de condiciones”, afirmó.
Para las autoridades, la coincidencia de los tres objetivos en un mismo lugar, sumada al trabajo de inteligencia para identificar los tiempos de operación de los drones de vigilancia, permitió concretar uno de los golpes más importantes contra el crimen organizado en la historia reciente del país.


