Silvia Coto.9 febrero
En la isla los afectados sufrieron algunas cortadas por lo rocosa que es. Foto: Cortesía: MSP
En la isla los afectados sufrieron algunas cortadas por lo rocosa que es. Foto: Cortesía: MSP

El papá de uno de los sobrevivientes del naufragio en Guanacaste asegura que es un milagro que su hijo y sus amigos estén vivos después del susto tan horrible que vivieron.

Don Enrique Madrigal, papá de Kevin Madrigal, de 35 años, asegura que su hijo y sus amigos aún están afectados psicológicamente por lo ocurrido.

“Algunos tuvieron que aferrarse a las hieleras porque no sabían nadar, pero entre todos se acompañaron y se apoyaron, incluso pensaron que mi hijo se había ahogado porque iba de último, por suerte él sabía nadar”, dijo Madrigal.

Los naufragos todavía están muy asustados. Foto: MSP.
Los naufragos todavía están muy asustados. Foto: MSP.

Las nueve almas que volvieron a nacer son Kevin y sus amigos María José Hidalgo, de 25 años; Dany Sancho, de 35; Johan Rojas, de 31 años; Yariela Cambronero, de 26; Elvis Vargas, de 42; Jefry Matarrita, de 32; Christian Jaén, de 27 y un menor de edad de 11 años.

Ellos salieron el domingo 7 de febrero en una embarcación desde playas del Coco, en Sardinal de Carrillo, en Guanacaste, la idea era pescar entre 6 p. m. y 8 p. m., pero el bote se volcó cuando iba rumbo hacia Papagayo.

“Ellos tuvieron que nadar y flotar en las hieleras casi 500 metros hasta llegar a la isla Cabeza de Mono (Golfo de Papagayo), ese islote es pura roca y por eso se cortaron y se les hicieron algunos raspones y moretes, ahí el agua va subiendo”, dijo el papá.

Madrigal asegura que su hijo es tan valiente que hasta fue a trabajar este martes.

“Ellos pasaron 12 horas en el islote, los rescataron a las siete de la mañana, tenían mucha sed, a las 6 de la mañana del lunes una embarcación que los vio les tiró unas botellas de agua, pero algunas se reventaron en las piedras, esa embarcación no se podía arrimar porque se quedaba en encallada, una hora después llegaron los Guardacostas”, dijo el señor.

Don Enrique asegura que él y la madre de su hijo están agradecidos con Dios de que no le pasó nada a él ni al resto de los jóvenes, más que ellos no sabían que andaba pescando, pero el retraso para llegar a casa provocó que le preguntaran a la novia de su hijo y así se enteraron, sin embargo, ella no sabía el lugar exacto en el que andaban pescando.

“Fue algo muy duro lo que pasaron, pero Dios les dio otra oportunidad, fue algo fatal”, dijo.

La Teja intentó hablar con los jóvenes afectados, pero algunos se quedaron sin celulares y otros estaban trabajando.