Rocío Sandí, Reiner Montero.7 noviembre

Una mujer y un hombre, de apellidos Hernández Santos y Hernández Pérez respectivamente, pasarán 35 años en la cárcel por matar a su hijo de cuatro meses.

La sentencia contra la pareja fue dictada este miércoles en la tarde en los Tribunales de Pococí, Limón. Los jueces los encontraron culpables del delito de homicidio calificado.

La Fiscalía detalló que las agresiones contra el angelito se dieron entre el 25 de diciembre del 2011 y el 8 de mayo del 2012.

En el juicio se demostró que los imputados golpeaban a la víctima y, sabiendo que el bebé tenía lesiones que amenazaban su vida, no lo llevaron a recibir atención médica, por lo que falleció a causa del síndrome del niño agredido.

El pequeño sufrió agresiones durante toda su vida. Foto: Grupo Nación.
El pequeño sufrió agresiones durante toda su vida. Foto: Grupo Nación.

El niño presentaba fractura de cráneo, ruptura de ligamento redondo del hígado, fractura de costillas y lesiones en el fémur, todo causado por las golpizas que recibía de las personas que lo trajeron al mundo.

Al momento de la fatalidad la familia vivía en la comunidad de Las Orquídeas, en Jiménez de Guácimo. La madre del menor tenía 22 años y hacía oficios domésticos, mientras que el papá tenía 23 años y se ganaba la vida como peón bananero.

La mujer fue quien llamó al 911 a pedir ayuda el día que el pequeño murió, ya que según reportó a los cuerpos de socorro, él no se movía y no podían despertarlo.

A la llegada de los cruzrojistas, la víctima tenía muerte neurológica.

Dos días después de que el chiquito perdiera la vida, la autopsia de Medicatura Forense reveló las salvajadas que había sufrido durante su corta vida y de inmediato los agentes del Organismo de Investigación Judicial llegaron a detener a los papás.

La pareja tiene otros dos hijos: un varón y una chiquita.

El juicio contra la pareja inició el lunes pasado y duró solo tres días. Los condenados deberán descontar seis meses de prisión preventiva mientras la sentencia queda en firme. Durante el proceso los dos estuvieron en libertad.

El Ministerio Público demostró en el juicio que la muerte fue causada por un fuerte golpe abdominal ya que encontraron sangre y bilis en el peritoneo (membrana que cubre la superficie interior del abdomen y forma varios pliegues).