Rocío Sandí.15 julio

El chofer de bus Rónald Araya Vega, de 50 años, pasó la tarde más bochornosa de su vida cuando dos oficiales de la Fuerza Pública lo habrían detenido, por error, cuando él lo único que hizo fue cumplir la Ley de Tránsito con una señora que viajaba con un perrito.

El sábado pasado, a eso de las 2:30 p. m. el conductor estaba haciendo una carrera de San José hacia Coronado, con uno de los buses de la empresa Autotransportes Unidos de Coronado. Cuando iba por el Walmart de Guadalupe se dio cuenta de que una pasajera llevaba un peludito medio escondido.

Rónald dice que nunca había tenido un momento tan bochornoso. Foto: Cortesía de Rodrigo Morales.
Rónald dice que nunca había tenido un momento tan bochornoso. Foto: Cortesía de Rodrigo Morales.

Una de las personas que viajaba en ese bus mandó un correo a La Teja indicando que el chofer se puso todo malcriado y le dijo a la mujer, de mala manera, que tenía que bajarse pese a que, supuestamente, ella le habría dicho que no se encontraba bien de salud y que necesitaba la compañía del animal.

La pasajera dijo también que mientras se daba la trifulca ella y los demás usuarios tuvieron que esperar 40 minutos en el bus detenido. Al consultarle a Araya su versión de los hechos, él respondió los siguiente.

“Cuando me di cuenta de que la señora llevaba el perrito le expliqué que era prohibido, pero ella me respondió que él no estaba haciendo nada y que no tenía porqué bajarlo, entonces llamé a mi jefe para preguntarle qué hacía, él me dijo que en la parada que seguía le pidiera a la señora que se bajara.

“Así lo hice y ella no quiso, entonces yo continué la ruta y volví a llamar a mi jefe y él me dijo que llamara al 911 para que llegara la policía. La mujer que atendió la llamada me dijo que debía estacionarme a esperar que llegara la patrulla, entonces me quedé parqueado en la parada del parque de Guadalupe.

“Estuve ahí quince minutos, no cuarenta. Cuando llegaron los policías se parquearon detrás del bus, uno se bajó y me preguntó si yo era el chofer del incidente del perro y le dije que sí. Cuando le comenté que tenía una señora con un perro en el bus y que necesitaba que ella se bajara, el policía se puso a levantar las manos y a gritarme que cómo se me ocurría decir que no podía llevar el perro en el bus”.

Las esposas le dejaron marcas en las muñecas al chofer. Foto: Cortesía de Rodrigo Morales.
Las esposas le dejaron marcas en las muñecas al chofer. Foto: Cortesía de Rodrigo Morales.

Rónald le explicó al oficial que los únicos perros que podían viajar en el transporte público eran los guías de las personas no videntes, pero supuestamente el oficial le decía que eso no era verdad.

Araya volvió a llamar al jefe para preguntarle qué hacía y recibió la indicación de que anotara la matrícula de la patrulla en la que llegaron los oficiales.

“Cuando el policía vio que yo estaba anotando la placa en una tarjeta me la arrebató y la hizo tirada a la calle y me dijo que eso era prohibido. Yo saqué el celular para tomarle una foto a la patrulla pero el oficial me lo quitó y lo hizo tirado dentro de la patrulla, incluso me lo dañó porque después de eso no le sirve la cámara.

“En ese momento se bajó el uniformado que estaba en la patrulla, me esposaron y me metieron en el carro policial. Yo me sentía indignado porque la gente que estaba ahí me veía como si yo fuera un delincuente, pero no era así, en realidad yo mismo había llamado a los policías para aclarar todo y me estaban arrestando”, recordó.

Violento paseo

El chofer creyó que lo llevarían a una delegación policial, pero en realidad lo que hicieron fue llevarlo a dar un incómodo paseo.

El afectado asegura que los uniformados le dañaron el celular. Foto: Cortesía de Rodrigo Morales.
El afectado asegura que los uniformados le dañaron el celular. Foto: Cortesía de Rodrigo Morales.

“Me fueron a dar un vueltón de poco más de dos kilómetros, el chofer de la patrulla aceleraba y frenaba de golpe y como yo andaba esposado bailaba por la patrulla y me golpeaba, además, uno de los policías me daba codazos por las costillas.

“Cuando llegamos al AyA de Guadalupe pasó a la par una patrulla de Tránsito y los policías le pitaron para que se detuviera. Uno de ellos se bajó y fue donde el tráfico y cuando volvió a montarse al carro ya era otro, yo sabía que el tráfico tenía que haberles dicho que yo tenía razón, que llevar perros en el bus es prohibido y no tuvieron más remedio que ir a dejarme de nuevo al parque de Guadalupe”, narró.

Tanto Araya como Rodrigo Morales, encargado de personal de la empresa de buses, aseguran que denunciarán la actuación de los policías para que ellos paguen por los inconvenientes que sufrió el chofer.

La Teja consultó al departamento de prensa del Ministerio de Seguridad Pública (MSP) sobre la situación, pero dijeron que no tenían conocimiento del caso, por lo que indagarían para dar una respuesta, pero la tarde de este de lunes no recibimos la información.

Según el artículo 47 de la Ley de Tránsito, las causas para impedir el ingreso o desabordar pasajeros son: que el pasajero porte objetos punzocortantes, armas no autorizadas, materiales explosivos, peligrosos o animales, exceptuando los animales de asistencia para personas discapacitadas.
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