Sucesos

Alexánder Reyes: Regresó a trabajar mercadólogo que perdió brazos en un accidente

Alexánder Reyes asegura que para él nunca existió el pobrecito, por lo que comenzó con mucha energía su jornada de trabajo

“Hay que ponerle, si me hubiese quedado sentado llorando, diciéndome que no sirvo para nada y que pobrecito yo, seguro estaría sin hacer nada, pero todos podemos salir adelante, tenemos la capacidad de buscar cómo salir de los pantanos”, comentó Alexánder Reyes Montoya, sobreviviente de un violento accidente de tránsito en el que perdió sus brazos.

Aunque parezca increíble, este valiente regresó a su trabajo como gerente de mercadeo regional de Panasonic en Costa Rica, seis meses después del accidente que ocurrió la noche del 19 de setiembre del 2020, sobre Circunvalación por los Hatillos, en San José.

Reyes retomó sus funciones este jueves 4 de marzo y fue como si se tratara del primer día de trabajo, ya que en él revivieron las ansias por otra oportunidad.

Él y su esposa, Rebeca Salazar, se levantaron ese día muy temprano, Rebe cuenta que parecía una mamá, preocupada y atenta por su marido.

“Antes de las siete de la mañana ya estaba listo, nuestras hijas se fueron para la escuela, solo una quedó en casa, desayuné muy poco porque sentía esa sensación de algo nuevo. Rebe (la esposa) me pidió el Uber y cuando llegó le dijo al conductor que me ayudara a ponerme el bolso al bajar”, recordó el esposo con risas.

De camino, el conductor le preguntó que le había ocurrido y en 15 minutos Alexánder le contó sobre el fuerte accidente al que sobrevivieron él y su esposa.

Cuando llegó a la oficina un compañero le tomó una foto y todos querían se le acercaron porque querían saber cómo estaba, porque tener de vuelta a su compañero los llenó de alegría.

“Tenía tantas ganas de ocuparme de tantas cosas, uno se pregunta, ¿cómo me va a ir ahora? Tal vez sea un poco más lento en el tema de manipular los software, pero más que todo por el dispositivo (computadora), que tiene que reconocer la voz y ejecutar la orden de lo que pida”, explicó.

Alexánder se puso las pilas de una vez, porque agradece tener trabajo y seguir siendo útil para una compañía internacional.

“En Japón el año fiscal va de abril a marzo entonces este mes aún se esta cerrando el año fiscal, así que para la compañía hay un montón de inversiones y de trabajo. Yo sabía que debía llegar a revisar, así como ver a qué se le metía el acelerador y a qué no. También debo prepararme pues en quince días me toca presentar el nuevo plan de marketing regional”, mencionó.

Entre las funciones de Alexander están hacer planes de comunicación y de comercialización del producto, entre otros.

“Si hubo chance para conversar, muchos querían saber como me sentía, sé que tengo una familia corporativa muy buena y siempre han estado para mí, hasta hacían bromas para ver quién me daba de desayunar”, contó como recuerdo del primer día de vuelta al trabajo.

Alexánder tiene cinco años con la compañía y le garantizaron su compromiso con él, porque saben que sigue siendo un trabajador empunchado.

“Hablé con mi jefe que es el presidente de la compañía y nuevamente me volvió a dar su apoyo, me dijo que me prepare para el trabajo duro, que la empresa contaba conmigo, que seguía siendo el mismo Alex, pero ahora más fuerte, también me mencionó que la noticia de mi accidente llegó hasta la casa matriz en Japón y que el nuevo presidente de Latinoamérica había orado por mí”, explicó que cada una de esas palabras y acciones lo llenaron de más positivismo.

Alexánder junto a Rebeca y los jefes de Panasonic viajarán en los próximos meses a Japón por un doble propósito, primero por un evento corporativo y también porque le darán unas prótesis.

“Estoy muy agradecido de conservar el trabajo y de que me den las herramientas para hacerlo, de seguir siendo productivo y proyectarme al crecimiento”, agregó.

Concluyó diciendo que en su trabajo encontró una segunda familia que siempre ha estado para él, por lo que su esposa e hijas, aseguran que no tienen como agradecerles tanto gesto bonito.

Alexander perdió los brazos al hacer un falso adelantamiento, perdió el control del carro y --por increíble que parezca-- la mitad del cuerpo se salió del auto y él quedó entre la carrocería y un muro divisorio.

Una de las consecuencias fue que los brazos le quedaron muy dañados. Estuvo en coma durante tres semanas y las esperanzas de que viviera eran casi nulas, pero él sigue venciendo los malos pronósticos y demostrando que es un ser humano esforzado, así como un esposo y un papá luchador.

Alejandra Portuguez Morales

Bachillerato en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo en la UAM. Con experiencia en temas de sucesos y judiciales.