Rocío Sandí.19 agosto

Los reos que aprovechan su estadía en la cárcel para hacer estafas telefónicas planean muy bien cada movida. Cuando ellos “atacan” a una víctima lo hacen con la seguridad y el conocimiento de que esa persona tiene una buena cantidad de plata.

Así lo explicó Wálter Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), quien dice que la Policía Judicial está investigando quiénes suministran a los reclusos las bases de datos que usan para contactar a las víctimas.

Esta semana circuló en redes sociales un video de unos reos que usan la cárcel como oficina para estafar. Foto: Captura de video.
Esta semana circuló en redes sociales un video de unos reos que usan la cárcel como oficina para estafar. Foto: Captura de video.

El jerarca explica que los delincuentes arman guiones para saber qué decirle a las personas a las que llaman, para así enredarlas y conseguir información sensible como contraseñas.

Las autoridades judiciales creen que familiares o amigos cercanos de los reos consiguen la información y los contactos desde afuera de la cárcel por medio de hackeos. Otra hipótesis, que es más grave, es que personas infiltradas en entidades bancarias están aliadas con los reclusos y les pasan los datos.

“Es común que se crea que las personas que dan datos sensibles lo hacen por un tema de ingenuidad, pero no necesariamente. Los estafadores cuando llaman a alguien ya han hecho un estudio de las víctimas, lo que les da un conocimiento sobre ellas y armas para que las personas piensen que las están llamando de un lugar serio y confíen”, expresó.

Espinoza dice que este tipo de delincuentes no se desgasta con gente que tiene poca liquidez, ellos van a la segura y llaman a ciudadanos que acaban de cerrar un trato por el que recibieron buena plata o que mantienen grandes cantidades de dinero en las cuentas bancarias.

“Es necesario que la gente entienda que los bancos no piden datos por teléfono, ni hacen transacciones mediante llamadas. Si recibe una llamada con estas características cuelgue de inmediato, lo están engañando, lo quieren estafar”, aseguró de forma enérgica el director del OIJ.

Cada semana los policías decomisan celulares en las cárceles. Foto Policía Penitenciaria.
Cada semana los policías decomisan celulares en las cárceles. Foto Policía Penitenciaria.
La plata no vuelve

El jefe de la Policía Judicial asegura que en la mayoría de estas estafas, la plata nunca se recupera.

Cuando los maleantes logran sacar el dinero de la cuenta de una víctima, sus cómplices fuera de la prisión mueven ese dinero, ya sea pasándolo a otras cuantas o sacando el efectivo, así las autoridades pierden el rastro.

Las cifras sobres estafas son alarmantes ya que van creciendo muy rápido. Solo en San José, la sección de Fraudes recibió un total de 1.146 denuncias por delitos de este tipo en el 2017. El daño económico fue de ¢2.166 millones y $803 mil (unos ¢465 millones).

En el 2018 registraron 1.474 reportes y hasta el momento han contabilizado una afectación de ¢1.555 millones y $250 mil (unos ¢145 millones), pero todavía falta tabular información, por lo que el monto aumentará bastante.

En un corte hecho al 31 de julio de este año, la Policía Judicial reporta haber recibido 1.511 denuncias, lo que deja ver un claro aumento y eso que faltan poco más de cuatro meses para que acabe este 2019. Las autoridades pronostican que la afectación económica alcance los ¢5 mil millones y el millón de dólares (¢580 millones).

El viernes pasado, los agentes judiciales allanaron las celdas de dos presos en la cárcel La Reforma, de apellidos Chaves y Obando, ya que son sospechosos de cometer tres estafas contra taxistas a principio de año.

El OIJ le pide a la gente no revelar nunca información sensible vía telefónica. Foto: Cristina Solís.
El OIJ le pide a la gente no revelar nunca información sensible vía telefónica. Foto: Cristina Solís.

Ellos habrían engañado a los transportistas con el método del equipaje, que consiste en pedirle a los taxistas que vayan a recoger unas maletas a un hotel fino, pero para eso deben hacer un depósito bancario que les será de vuelto cuando hagan la entrega en el lugar acordado.

Los afectados hicieron los depósitos de buena fe y cuando llegaron a recoger el equipaje se dieron cuenta de que todo era mentira y no pudieron recuperar el dinero.

La Policía Penitenciaria tiene buena comunicación con el OIJ sobre el tema y juntos tratan de establecer controles para evitar el ingreso de celulares a los centro penitenciarios, pero no son suficientes, ya que cada vez son más las estafas bancarias que se llevan a cabo desde las prisiones.

Donde más se dan estos delitos es La Reforma, ahí las autoridades han detectado que allegados a los reos meten celulares escondidos en sopas, paquetes de galletas y hasta en sillas de ruedas.

“Estas estafas dejan mucho dinero, son sin riesgos y con pocas opciones de ser identificados”, Wálter Espinoza, director del OIJ.