Sucesos

Sobreviviente de la explosión en Pops sueña con ser abogada

La joven madre de 23 años se esfuerza para que su hijo, de casi 2, se sienta orgulloso de la mamá que tiene

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El mayor sueño de Karina Alvarado Morales es convertirse en abogada y asegura que el recibir una segunda oportunidad de vida la hace pensar que su sueño se puede hacer realidad.

Alvarado, de 23 años, es una de las dos empleadas de la Pops que quedaron graves tras la explosión del cilindro de gas de óxido nitroso, y asegura que no ha podido estudiar en la universidad por los elevados costos de las mismas.

Ella es mamá de un bebé que en agosto cumplirá 2 años y asegura que por él se esforzará, cumpliendo primero sus propios sueños.

“Tengo muchos planes con él, lo quiero ver crecer y en mi vida quiero crecer como mujer, como madre y me gustaría sacar la carrera de Derecho, se me ha complicado por los costos que se requieren”.

“Quiero que mi hijo me vea triunfar, que diga ‘mi mamá es valienta, es mi mamá’ agradezco al papá que tiene y está ahí para él, así como a mi familia”, expresa.

Comenta que los doctores la describen como un milagro por la valentía que ha tenido y la forma en la que poco a poco ha ido sanando.

Por la fuerte explosión, la ropa se le quemó y ella tuvo que salir con batas de la heladería, además fue quien avisó que dentro del local estaba su compañera Keylin Barquero e insistió para que le dieran ayuda pronto.

Karina aún tiene vendadas las piernas y las curaciones han sido dolorosas, pero confía que van sanando de lo más bien.

“Me dicen que voy sanando bien, les gusta la actitud (positiva) que tengo, les digo que es por mi familia y que pese a que estoy en estas cuatro paredes (hospital) hay mucha gente que está rezando por uno, pendiente de mi familia, a todos ellos les digo: ‘infinitamente gracias’, porque todas esas vibras positivas sí llegan acá y hacen que uno piense que es un nuevo día y vamos a luchar”, señala la valiente.

Concluyó diciendo que trata de ser fuerte y poner todo de su parte para que el tratamiento funcione.

“Los médicos y yo somos un equipo, de nada vale lo que me hacen si yo no pongo de mi parte”, señaló.

La explosión ocurrió el sábado 16 de julio anterior en La Ceiba de San Isidro de Alajuela.

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