El fuerte terremoto de Panamá que se sintió en Costa Rica podría tener efectos en las fallas sísmicas de nuestro territorio y provocar nuevos temblores, aunque estos no necesariamente serían réplicas del movimiento ocurrido en el país vecino.
Leopold Linkimer, sismólogo de la Red Sismológica Nacional (RSN), explicó que existe la posibilidad de que el paso de las ondas sísmicas del terremoto active fallas en Costa Rica que se encuentran fuera de la zona donde ocurrió la ruptura.
Este fenómeno se conoce como sismicidad inducida y sucede cuando las ondas de un terremoto favorecen que se produzcan movimientos en fallas distantes que ya estaban cerca de romperse.
“Como que despiertan las fallas”, explicó Linkimer al describir, en términos sencillos, cómo podría ocurrir este proceso.
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El especialista aclaró que, después de un terremoto de gran magnitud, pueden presentarse dos tipos de actividad sísmica: las réplicas, que ocurren en la zona de ruptura del sismo principal, y los temblores inducidos, que podrían registrarse en zonas más alejadas.
Por eso, si se produce actividad sísmica en Costa Rica después del terremoto de Panamá, no necesariamente significaría que se trata de una réplica.
Linkimer señaló que estos movimientos podrían ser muy pequeños, conocidos como microsismicidad, o llegar a sentirse por la población. Sin embargo, la posibilidad de que ocurran no significa que necesariamente vaya a registrarse un temblor fuerte en el país.
“Cuando acaba de ocurrir un sismo muy grande como este, lo usual es que se presenten, por un lado, las réplicas y, por otro lado, los sismos inducidos”, explicó el sismólogo.

