Costa Rica, durante décadas reconocida internacionalmente por su estabilidad democrática, enfrenta una transformación marcada por el avance del narcotráfico, el aumento de los homicidios y una creciente confrontación política.
Así es como lo expone un amplio reportaje publicado por uno de los más prestigiosos e influyentes medios del mundo The Wall Street Journal.
Bajo el título “La violencia desatada por las drogas provoca un terremoto político en Costa Rica”, el prestigioso diario estadounidense retrata un país que pasó de ser considerado un bastión de estabilidad en la región a enfrentar una crisis de seguridad que ya tiene consecuencias políticas.
Según el reportaje, los homicidios han aumentado un 50% desde 2020, mientras el narcotráfico ha adquirido un peso cada vez mayor dentro de la realidad nacional.
El medio destaca que la situación ha provocado un fuerte enfrentamiento entre el Gobierno y el Poder Judicial, en medio de las diferencias sobre cómo combatir a las organizaciones criminales.
Uno de los puntos a los que más hace enfasis es la transformación de Costa Rica en una pieza estratégica para el traslado de cocaína desde Sudamérica hacia Estados Unidos y Europa.
El reportaje señala que, desde la apertura en 2019 de la Terminal de Contenedores de Moín, en Limón, los grupos criminales encontraron una nueva oportunidad para movilizar grandes cantidades de droga.
Según la publicación, desde 2020 Costa Rica se convirtió en el principal punto de transbordo de cocaína enviada desde Sudamérica hacia Estados Unidos y Europa, según el Departamento de Estado estadounidense.
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The Wall Street Journal también recoge testimonios de habitantes de Limón y autoridades que describen cómo la violencia vinculada al narcotráfico ha cambiado la vida y disparado los homicidios en la provincia.
Además pone bajo la lupa la respuesta política frente a esta crisis y advierte sobre el riesgo de que la frustración ciudadana termine debilitando.
El reportaje ofrece así una mirada internacional sobre Costa Rica y una realidad que el país enfrenta dentro de sus fronteras: el avance del crimen organizado ya no es únicamente un problema de seguridad, sino que provoca profundas disputas sobre el futuro de las instituciones democráticas del país.

