Sucesos

Una casa vacía guarda las marcas del asesinato de un papá y el miedo que ahora vive una comunidad

Los vecinos de Pocora están preocupados por el aumento de la violencia

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Una casa que antes estaba llena de vida, donde se escuchaba a los niños jugar y a sus familiares entrar y salir, hoy permanece sola. En ese lugar, en Llanuras de Canaán, en Pocora norte de Guácimo, ocurrió un homicidio que marcó a una comunidad.

La vivienda era el hogar de Douglas Zumbado Araya, de 38 años, un padre de familia que, según la información que tienen sus allegados, habría sido confundido y asesinado frente a uno de sus hijos, un niño de corta edad.

Después de aquella noche, la familia decidió dejar la casa y buscar otro lugar donde vivir. No solamente por el dolor de regresar al sitio donde mataron a Douglas, sino por el temor de que algo pudiera volver a suceder.

El ataque ocurrió en la entrada de la vivienda, pero las balas también quedaron como evidencia del horror que se vivió dentro. Impactos alcanzaron la refrigeradora, las paredes, el cielorraso, los colchones y distintos electrodomésticos.

Un vecino, que pidió mantener su identidad en el anonimato por temor a represalias, contó a La Teja que lo ocurrido con Douglas refleja una preocupación que se extiende por la comunidad, en la que incluso los lugareños quieren vender sus casas.

“Aquí la criminalidad es muy fuerte para un pueblo tan pequeño, hay muchas personas que andan en malos pasos, pero lamentablemente, también hay víctimas colaterales, como el caso de Douglas”, señaló el lugareño.

El homicidio ocurrió en el centro de Pocora de Guácimo. Foto cortesía.
En Pocora Guácimo los vecinos tienen miedo ante el aumento de la violencia. Foto cortesía.

Quienes conocían a Douglas aseguran que no estaba involucrado en actividades criminales y, aun así, terminó pagando con su vida una violencia que, de acuerdo con el relato de los vecinos, cada vez sienten más cerca.

El temor también se refleja en algo tan cotidiano como salir de casa. Los vecinos aseguran que existe preocupación por convertirse en una víctima colateral de la violencia de quienes se disputan territorios o actividades ilícitas.

Douglas Zumbado Araya, de 38 años, asesinado frente a su hijo de 8 años, en Llanuras de Pocora de Guácimo. Foto: Tomada de redes sociales
Douglas Zumbado Araya, de 38 años, asesinado frente a su hijo de 8 años, en Llanuras de Pocora de Guácimo. Foto: Tomada de redes sociales (Tomada de redes sociales/Tomada de redes sociales)

La preocupación de los habitantes del Caribe no se limita a las calles donde ocurren los homicidios.

El vecino recuerda con especial dolor lo sucedido durante los desfiles patrióticos, cuando algunos centros educativos decidieron realizar las actividades a puertas cerradas y únicamente con los estudiantes como medida de seguridad.

Muchos padres habían comprado ropa para que sus hijos participaran y esperaban verlos desfilar, pero terminaron observándolos desde afuera de las instalaciones.

“Vi a muchos papás viendo por la malla a sus hijos, vi a maestros llorando, a los alumnos, niños de escuela. Uno entiende que los centros educativos lo hacen por seguridad y es lo mejor, pero es doloroso ver cómo la violencia nos priva de la tranquilidad”, relató.

Para este vecino, esa escena resume una preocupación que va más allá de los homicidios: la violencia comienza a cambiar las actividades normales de las comunidades y la manera en que las familias viven momentos que deberían ser de alegría.

En medio de ese panorama, quienes conocieron a Douglas recuerdan que él también buscaba que los menores tuvieran espacios seguros para crecer.

Formaba parte de la Academia Deportivo Huracán Pocora, en la que dirigía al equipo de la categoría U-11.

El deporte es precisamente una de las herramientas en las que confían los habitantes para mantener a niños y jóvenes alejados de los malos pasos y ofrecerles espacios donde puedan desarrollarse.

Pero mientras los menores intentan encontrar esos espacios, los adultos viven con otro temor: que una bala vuelva a entrar a una casa, que una persona sea confundida con otra o que alguien que simplemente estaba en el lugar equivocado termine muerto.

Varios centros educativos en Pocora, Guácimo hicieron los desfiles patrióticos a puertas cerradas solo con los estudiantes. Foto: Marcela Bertozzi/Archivo (Marcela_Bertozzi)

La preocupación de las comunidades del Caribe se sufre en un contexto en el que el OIJ advirtió sobre posibles movimientos violentos tras la captura de Alejandro Arias Monge, alias Diablo.

El 28 de julio de 2026, Michael Soto, director interino del OIJ, explicó que la estructura podía fragmentarse después de la captura de su líder y que ese reacomodo podía generar disputas internas por el control de territorios.

Semanas después, en agosto, el OIJ señaló que vigilaba posibles disputas territoriales derivadas de la captura de varios líderes criminales, con especial atención en comunidades del Caribe, el Pacífico Central y Guanacaste.

Alejandra Morales

Alejandra Morales

Bachillerato en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo en la UAM. Con experiencia en temas de sucesos y judiciales.

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