Por: Rocío Sandí.   6 diciembre, 2019
Samady mantuvo la mirada caída durante toda la explicación de la jueza. Foto: John Durán.

Samady Fonseca Fernández, más conocida como la Barbie, no se alegró ni un poco pese a que un Tribunal le rebajó cinco años de la condena que le impusieron en enero pasado por mandar a matar a Gerardo Cruz.

A ella en un principio la habían condenado a 30 años de cárcel, pero este viernes le redujeron el castigo a 25, en una revisión de las penas que ordenó el Tribunal de Apelación y que se llevó a cabo en los Tribunales de Pavas.

A la hija de ella, Kristina Valerín Fonseca, quien la ayudó a planear el homicidio, y a Rónald Arce Barrientos y César Chaves Cerdas, dos de los hombres que participaron en el ataque mortal, también les bajaron cinco años en sus condenas; cada uno deberá estar preso 20 años.

Desde que Samady entró a la sala de juicio se mostró triste y pensativa. Ella y su hija entraron juntas y escoltadas por dos agentes de la sección de cárceles del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), ya que están presas en la cárcel Vilma Curling Rivera, más conocida como el Buen Pastor, en San Rafael Arriba de Desamparados.

Gerardo Cruz, de 22 años, recibió varias puñaladas cuando salía de su trabajo en una panadería. Foto: Cortesía.

Mientras la jueza presidenta del Tribunal, Kryssia Quirós, explicaba los artículos en los que se basó para cambiar las penas, la Barbie y su hija se tomaron de las manos. Samady mantuvo durante todo momento la mirada en el piso y un semblante que dejaba ver incertidumbre y tristeza, mientras que la hija se veía tranquila y resignada.

Cuando leyeron las penas ninguna se alegró, las dos escucharon atentas las explicaciones y permanecieron sentadas sin soltarse.

Por su parte, los dos sujetos estuvieron callados e incómodos durante todo el rato que la jueza dio sus argumentos.

Clara, directa y respetuosa

Cuando Quirós les explicó a Kristina, Rónald y César porqué les bajó las penas, les dijo que ella y los otros dos jueces habían tomado en cuenta que los tres han tenido un buen comportamiento en el tiempo que llevan presos.

La Barbie y su hija se tomaron de las manos para escuchar las penas. Foto: John Durán.

Además, como los tres son muy jóvenes, la presidenta les dijo que pese a que cometieron un error tiene toda una vida por delante y espera que sepan aprovechar el tiempo presos estudiando y trabajando.

Quirós dijo que el Tribunal considera que ya 20 años es un castigo suficiente para que ellos tomen conciencia por lo que hicieron y decidió dejar las sentencias en el mínimo de la pena para el delito de homicidio calificado.

Con la Barbie la cosa fue diferente, ya que está claro que actuó con furia y celos contra Gerardo, al darse cuenta de que él le había sido infiel durante los dos meses que estuvieron juntos.

“Doña Samady se aprovechó del vínculo que tiene con su hija, valiéndose de esa superioridad emocional que tiene como madre hizo nacer en María Kristina la idea homicida, sin importarle que la estaba involucrando en un hecho tan grave y que iba a tener tantas consecuencias.

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“En este caso se le reprocha a doña Samady que ella se aprovecha de la inmadurez de María Kristina, se aprovecha de la inmadurez de los otros dos sentenciados; María Kristina para el momento de los hechos tenía solo 18 años, mientras que los otros dos sentenciados tenían 22 y 19 años.

“Estas son circunstancias que el Tribunal sí considera para hacer el aumento de cinco años en la pena, por encima del mínimo que se les impuso a los otros tres imputados”, explicó la jueza.

Mientras ella daba los argumentos, Samady mantenía la mirada fija en el suelo y acariciaba la mano de su hija, consciente de que por culpa de ella la muchacha pasará una larga temporada en prisión. Por su parte, Kristina mantuvo la mirada fija en la jueza y escuchó atenta toda la explicación.

Sin embargo, el castigo no fue tan malo para la mamá, ya que la Fiscalía había pedido más bien 30 años.

Barquero dice que no se ha podido recuperar de la muerte de su muchacho. Foto: Grupo Nación.

“Nos encontramos ante una mujer adulta que en este momento tiene 44 años de edad, que está en edad productiva, tiene toda una vida por delante y que incluso fuera del centro penal tiene dos hijos más, una de ellas menor de edad.

“Doña Samady se ha dedicado, en la medida de las posibilidades que el centro le ha dado, a laborar, además de eso, como lo apuntaba el día de ayer el señor defensor, si bien es cierto ella no realiza ninguna manifestación, lo cierto del caso es que que sí dio una muestra de arrepentimiento con respecto a que decide, cediendo a su derecho a la defensa, no revictimizar a la madre de Gerardo y ese es un elemento que el Tribunal considera también importante”, detalló Quirós.

Gerardo fue apuñalado la noche del 7 de octubre del 2015 en Colonia Kennedy, en San Sebastián, y murió 42 días después (el 19 de noviembre) en el hospital Calderón Guardia, donde estuvo internado todo ese tiempo.

Él se había hecho famoso días antes de ser atacado por grabar y publicar en redes sociales un caso de acoso callejero en el que un hombre grabó por debajo de la enagua a una mujer, en el centro de San José. Debido a eso cuando fue asesinado su caso cobró gran relevancia mediática.

“Estos cuatro años han sido muy duros, esperamos ya con esto cerrar este capítulo de nuestras vidas”, Ana Patricia Barquero, mamá de Gerardo.