Rocío Sandí.11 diciembre, 2019

Ocho vivazos montaron una “empresa” ilegal que se encargaba de ayudar a extranjeros a entrar y salir del país sin tener que hacer ningún trámite oficial.

Los hombres fueron detenidos este miércoles en la mañana en Los Chiles de Alajuela, durante dos allanamientos realizados por la Policía de Migración y la Fiscalía.

Los detenidos son seis ticos de apellidos Galeano Díaz, García Acuña, González Castro, Miranda Cales y dos apellidados Zamora Miranda (hermanos), así como dos nicaragüense de apellidos García Acuña y Lizano Téllez.

Los detenidos ayudaban a los clientes a cruzar la frontera en las noches. Foto: Migración.
Los detenidos ayudaban a los clientes a cruzar la frontera en las noches. Foto: Migración.

A Galeano lo arrestaron en una de las viviendas usadas para alojar y esconder a los extranjeros que pretendían cruzar la frontera con rumbo a Nicaragua. Ahí también encontraron a diez personas en condición migratoria irregular, incluidos dos menores de edad que estaban con los papás y un anciano. A todos ellos se les dio la asistencia correspondiente.

Alonso Soto, subdirector de la Policía Profesional de Migración, contó que el grupo se dedicaba a ayudar a nicaragüenses, que estaban en Costa Rica de forma irregular, a cruzar la frontera a su país de origen para pasar allá una temporada y luego los ayudaban a regresar a Tiquicia, también de forma irregular.

Otros de los clientes de la banda eran personas que estaban en regla, pero que preferían pasar de un país a otro con la ayuda del grupo para evitar todos los trámites burocráticos.

Soto dijo que los sospechosos coordinaban con los clientes para que llegaran en bus a Los Chiles y una vez ahí los mantenían en varias casas hasta que se hiciera de noche para llevarlos a cruzar la frontera.

El servicio de los delincuentes era tan cotizado que en un día cruzaban entre 10 y 15 personas y a cada uno le cobraba entre ¢5 mil y ¢10 mil, lo que les permitía generar hasta ¢3.600.000 diarios.

Los ocho detenidos fueron llevados a la Fiscalía para ser indagados.

Alonso Soto: Subdirector de la Policía de Migración: “Estas personas tenían campanas que les decían donde había oficiales para evitar pasar cerca de ellos”.