La séptima gala de Mira quién baila terminó con un momento poco habitual: los cuatro integrantes del jurado se levantaron y lanzaron una fuerte crítica a los participantes por el nivel de sus presentaciones.
La emisión de este domingo tuvo una temática especial de series y películas, con disfraces y personajes relacionados con Halloween, pero las coreografías no convencieron a los encargados de evaluar.
Toni Costa, Isaac Rovira, Isabel Guzmán y Mauricio Astorga coincidieron en que la competencia había bajado de nivel respecto a las galas anteriores.
Los jueces no quedaron satisfechos
Según las observaciones del jurado, los concursantes parecían más preocupados por mantener sus personajes que por ejecutar coreografías de mayor dificultad.
Los cuatro jueces pidieron autocrítica, más compromiso y un aumento en la exigencia de los bailes.
También cuestionaron que al no existir nominaciones durante esta gala, algunos participantes parecieran haberse relajado demasiado.
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Para los evaluadores, estar en la séptima semana de competencia exige un nivel superior al mostrado este domingo.
La próxima gala tendrá más presión
Pese a las críticas, la noche también dejó una buena noticia para Tapón y Lucía Jiménez, quienes fueron elegidos como la pareja ‘wao’.
Además, ningún concursante abandonó el programa, pues esta semana no hubo sentenciados.
Sin embargo, esa tranquilidad terminará en la próxima emisión, cuando regresen las nominaciones y los participantes vuelvan a correr el riesgo de quedar cerca de la eliminación.
El mensaje del jurado fue claro: espera coreografías más difíciles, mayor entrega y una mejor preparación para la siguiente gala.



