Casi un año después de confirmar públicamente su separación, Karla Quesada, empresaria y dueña de Pasta Bar, volvió a hablar sobre uno de los procesos más dolorosos que le ha tocado vivir.
La empresaria recordó cómo fueron aquellos primeros meses después de dejar su hogar y comenzar una nueva etapa, una experiencia que, según confesó, estuvo acompañada de mucho dolor y de una fuerte presión por las opiniones de personas que desconocían su historia.
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“No puedo creer que prácticamente pasó un año desde que mi vida cambió por completo donde viví una separación que me dolió como pocas cosas me han dolido en la vida y no era solo el dolor de la separación en sí, sino que también era dejar atrás lo que un día fue mi hogar, empacar mi vida en cajas, despedirme de mis mascotas, espacios, rutinas, de una vida entera que había construido y que de un día para otro me tocó soltar”, contó.
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Karla reconoció que adaptarse a su nueva realidad no fue sencillo. Durante los primeros tres meses, dijo, apenas tenía lo indispensable en su nuevo espacio.
“Verme en un espacio en el que no sentía que era mío, que no tenía fuerzas para decorarlo, pensar en comprar muebles, literalmente los primeros tres meses tenía lo necesario, un colchón, una cocina y la refri”, recordó.
El trabajo se convirtió en una forma de mantenerse ocupada y dormir era, para ella, una manera de escapar por unas horas de los pensamientos y el dolor.
“Me despertaba para trabajar y regresaba lo más pronto posible para volverme a dormir porque dormida no sobrepensaba, no lloraba, no dolía era como anestesiarme”, confesó.
Las críticas hicieron más difícil el proceso
A todo eso se sumó la exposición pública de su separación. La empresaria aseguró que nunca había enfrentado una situación en la que tantas personas opinaran sobre un aspecto tan íntimo de su vida.
“A eso le sumo algo para lo que nunca me había preparado, la crítica eterna; jamás en mi vida me había sometido a eso de esa manera, jamás pensé que algo tan mío, tan personal iba a terminar siendo noticia, comentando y opinando por gente que ni siquiera me conoce, ni historia, ni mi proceso, ni lo que realmente yo estaba viviendo”, dijo.
Según explicó, las opiniones ajenas terminaron convirtiéndose en una carga adicional justo cuando se encontraba más vulnerable.
“Si fue un peso extra que no esperaba ni quería cargar justo en el momento que más fragil me sentía mudarme, soltar y sanar la opinión ajena, todo al mismo tiempo”, agregó.
Durante ese período también tuvo que despedirse de Nacho, su gato, una pérdida que hizo todavía más complicada aquella etapa.
“Acompañado también de la perdida de Nacho”, recordó.
Hoy mira atrás de otra manera
Pese a todo lo ocurrido, Quesada asegura que ahora puede recordar a la Karla de hace un año con más comprensión.
“La verdad que un abrazo a la Karla de hace un año, hoy definitivamente puedo ver hacia atrás con otros ojos por todo lo que sé, aprendí, todo lo que construí después de eso, y no ha sido fácil, ni rápido, tampoco ha habido una fórmula mágica”, expresó.
La empresaria contó que el tiempo, la paciencia y el acompañamiento de su círculo cercano fueron fundamentales para avanzar.
“Solo ha sido el tiempo, paciencia, hablar 1500 veces de lo mismo con mi sicologa, mi familia y mis amigas y confiar en el proposito que tiene Dios para mí la vida, el universo, o en lo que sea que ustedes crean”, manifestó.
Karla había confirmado en noviembre que estaba en proceso de divorcio de Alejandro Rivera desde agosto, con quien se casó el 1.° de febrero. En aquel momento también aclaró que la ruptura no se debió a una infidelidad.
Ahora, casi un año después de aquel anuncio, asegura que, aunque todavía existe dolor, su perspectiva cambió por completo.
“Miro hacia atrás y solo puedo sentir gratitud porque ese capítulo tan doloroso también es el que me trajo hasta donde estoy hoy y aunque aun sigue doliendo un poco, no les miento que estoy mucho mejor que hace 365 días”, concluyó.



