Hay compromisos que Lussania Víquez jamás mueve de su agenda. Cada año llega puntual a una cita médica que considera innegociable y que, según asegura, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Hoy, más de una década después de enfrentar uno de los momentos más difíciles de su vida, utiliza su experiencia para invitar a las personas a no esperar a sentirse mal para cuidar su salud.
La cita que nunca deja pasar
En la actualidad, la locutora está llena de salud, pero como miles de personas que han luchado contra el cáncer, los estudios y revisiones nunca terminan, es una cita anual que afronta con fe y algo de nervios.
“Cuando recién terminé el proceso iba muchísimo más nerviosa a cada revisión. Hoy no voy a decir que no me genera nada porque sería mentir, pero lo tomo mucho más tranquila. Gracias a Dios llevo muchos años de estar sana y bien. De alguna manera tengo en mi cabeza la idea de que todo va a seguir igual. No es que sea bonito, siempre hay un poquito de tensión, pero hay que hacerlo.
“Ya los controles son una vez al año y siempre estoy puntual haciéndome el ultrasonido y la mamografía. Claro que uno espera los resultados con ansias, pero, gracias a Dios, todo ha salido bien”, nos contó.
Durante mucho tiempo ella ha usado sus redes sociales para contar su experiencia y generar un cambio, sabe que un diagnóstico temprano marca la diferencia y quiere dar ese mensaje.
“Tenemos que hacer un cambio de cultura. Lamentablemente muchas personas van al médico cuando ya les duele algo. No tenemos la costumbre de hacernos exámenes de sangre todos los años, un ultrasonido o una mamografía cuando corresponde. Muchas veces esperamos hasta que sentimos dolor o notamos algo extraño y probablemente, cuando eso ocurre, ya existe un problema. En mi caso no puedo hablar de prevención, pero sí de diagnóstico temprano, y eso puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, afirmó.
Para Lussania, tampoco se trata de vivir con miedo, ya que muchas personas evitan este tipo de estudios médicos por ese motivo.
“No se trata de vivir asustados, sino de entender que la salud es un regalo de Dios, pero es nuestro deber cuidarla. Hay personas que dicen: ‘No quiero hacerme exámenes porque me da miedo’. Yo siempre les respondo que, precisamente porque les da miedo, deberían ir a revisarse cuanto antes. Ese cambio de mentalidad todavía nos hace mucha falta”.
La comunicadora recuerda que una de las decisiones más importantes que tomó fue buscar una segunda opinión médica cuando sintió que algo no estaba bien.
“A mí me habían hecho una biopsia y me dijeron que no era nada. Gracias a que decidí revisarme otra vez en otro lugar fue que descubrí que sí había un problema. Por eso siempre insisto en que, si uno tiene dudas, vale la pena buscar otra opinión. Los médicos son seres humanos y cada especialista tiene su área de experiencia. Hay que acudir a los profesionales indicados y no conformarse cuando uno siente que algo no está bien”.
Esa vivencia también transformó por completo su manera de ver la vida, sabe que esa etapa no la define y que su valor va mucho más allá de lo físico.
“Aprendí que soy mucho más que una apariencia física. Yo no soy el cabello, ni las uñas, ni una parte de mi cuerpo. Soy una mujer valiente, una hija de Dios y una persona que tiene mucho por agradecer. Esa experiencia no me define. Lo que sí cambió fue mi manera de vivir. Hoy entiendo que cada rayo de sol, cada gota de lluvia y cada día que amanezco con salud son un regalo", explicó.
Un presente con nuevos proyectos y un propósito claro
Aunque hoy disfruta una etapa llena de proyectos personales como moderadora y como locutora en Besame 89,9 FM, Lussania reconoce que la televisión sigue ocupando un lugar especial en su corazón. Sin embargo, asegura que no tiene prisa por volver y que solo aceptaría un espacio que realmente la motive.
“La televisión siempre va a ser un lugar que quiero muchísimo porque ahí crecí profesionalmente y viví experiencias maravillosas. Claro que la extraño, pero también estoy muy feliz con esta etapa. Hoy tengo la posibilidad de hacer radio, conferencias, eventos, crear contenido y compartir mucho más tiempo con mi familia. Si en algún momento aparece un proyecto de televisión que realmente me ilusione, que deje un mensaje positivo y con el que me identifique, por supuesto que lo analizaría. Mientras tanto, me siento muy plena con todo lo que estoy haciendo”, concluyó.
Más allá de los proyectos profesionales, la comunicadora tiene claro cuál es el mayor propósito, convertir su historia en un mensaje de conciencia para que más personas cuiden su salud.
“Si mi experiencia logra que una sola persona vaya a hacerse un examen que ha venido postergando, entonces todo lo vivido habrá valido la pena”, concluyó.



