Hace apenas un año, Mariale Acosta estaba sobre el escenario de Miss Universe Costa Rica como presentadora del certamen. Hoy, la historia cambió por completo: regresó, pero esta vez como candidata y convertida en una de las favoritas para ganar la corona.
La joven de 24 años tomó una decisión que sorprendió a muchos dentro del mundo del entretenimiento: dejar atrás la conducción del evento para volver a competir y luchar por el sueño que, asegura, nunca abandonó.
“Yo renuncié a ese puesto, que también era un sueño para mí, para poder volver a competir y cumplir mi sueño de representar a mi país”, confesó.
“Soy una mujer fuerte, resiliente y valiente”
Detrás de la candidata hay una historia marcada por preparación, disciplina y metas claras.
“Soy una mujer de 24 años, fuerte, resiliente y valiente”, aseguró Mariale al hablar sobre quién es realmente fuera de las cámaras y las pasarelas.
Aunque actualmente es conocida por su trabajo como modelo, creadora de contenido y presentadora, su historia profesional comenzó muy diferente.
“Estudié Derecho y siempre estuve en clubes de debate antes de iniciar en los concursos”, contó.
El modelaje llegó a su vida cuando tenía 18 años y buscaba una forma de generar ingresos extra.
“Empecé a modelar porque quería hacer un dinero extra, pero luego me enamoré de esta industria, tanto del entretenimiento como de la belleza y la moda”, relató.
Ese descubrimiento terminó cambiándole completamente el rumbo.
“No me imagino dedicándome a otra cosa”, afirmó.
Su sueño la llevó hasta México
Con el tiempo, Mariale decidió prepararse profesionalmente para crecer dentro del mundo de la televisión y el entretenimiento.
“Después de empezar a modelar, tomé un curso de televisión en Costa Rica y me gustó muchísimo. Así que me mudé a México por seis meses para trabajar en modelaje y llevé un curso de conducción con uno de los profesores de Televisa”, explicó.
Según cuenta, esa experiencia fue clave para fortalecer sus bases frente a cámaras.
Aunque muchas personas ven los concursos de belleza únicamente como una competencia estética, Mariale asegura que para ella tiene un significado mucho más profundo.
“Para mí ser miss no es solo la pasarela, es unir a un país, crear comunidad, traer conversaciones importantes a la mesa y generar identidad y representación”, afirmó.
Precisamente, por eso decidió regresar al certamen después de haber sido primera finalista en 2024.
Esa participación anterior fue la que posteriormente le abrió las puertas para convertirse en presentadora oficial del concurso.
Sin embargo, el deseo de competir seguía intacto.
“Decidí participar porque es mi sueño trabajar, traerle orgullo y honor a mi país”, dijo.
“Todas merecemos la corona”
La morena también quiso visibilizar el enorme esfuerzo que existe detrás de cada candidata y todo el trabajo que muchas veces el público no logra ver; la final es producto del trabajo y esfuerzo de mucho tiempo.
“Se trabaja mucho para ser miss”, aseguró.
La candidata explicó que la preparación para el certamen implica un gran sacrificio físico, emocional y mental.
“Todas merecemos la corona por el gran esfuerzo y sacrificio que hacemos”, comentó.
Aunque reconoce que solamente una mujer podrá ganar, considera que el proceso ya representa una victoria personal para muchas participantes.
“El jurado se encarga de escoger a la que consideren más preparada, pero si hablamos de merecer, todas lo merecemos porque trabajamos muchísimo para estar aquí”, agregó.
Uno de los temas que más emociona a Mariale es la posibilidad de representar la diversidad de Costa Rica en el escenario internacional.
“Quiero hacer historia y demostrarle al mundo la diversidad que hay en Costa Rica y lo bellas y preparadas que somos las mujeres aquí sin importar nuestro color de piel”, expresó.
La candidata sueña con convertirse en la primera mujer afrodescendiente en representar al país en Miss Universe desde el año 2010.
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Para ella, eso tendría un enorme significado social y cultural.
“Me siento muy feliz de estar en este año en donde la organización está haciendo historia”, afirmó.
“Me siento orgullosa de mí misma”
Más allá de la corona, Mariale asegura que el certamen ya le dejó uno de los aprendizajes más importantes de su vida: conocerse a sí misma.
“Este proceso me ha dejado autoconocimiento y me he demostrado a mí misma que como mujer soy muy fuerte y valiente, aparte de disciplinada y enfocada”, confesó.
Además, asegura que verse así le genera una enorme satisfacción personal.
“Me encanta verme a mí misma así, una mujer que lucha por lo que quiere y rompe barreras. Me hace sentir empoderada”, comentó.
Ahora, a pocos días de la gran final, vive el proceso con ilusión, emoción y tranquilidad.
“De no ganar, igual estoy muy satisfecha con todo lo que he logrado hasta ahora. He usado muy bien la plataforma y me siento orgullosa”, concluyó.
La nueva reina de belleza será elegida el viernes 5 de junio.




