Hay producciones que impactan todavía más cuando el espectador descubre que aquello que aparece en pantalla no nació únicamente de la imaginación de un guionista.
Ese es el caso de Un hijo propio, una de las nuevas historias disponibles en Netflix y cuya trama tiene detrás un estremecedor caso real ocurrido en México.
La producción, disponible en la plataforma desde el 13 de agosto, recupera lo sucedido en 2009 con Eleonor Alejandra Marín, una trabajadora administrativa del Hospital General de México, quien durante meses hizo creer a su familia que estaba embarazada.
La mentira llegó hasta tal extremo que la mujer incluso aumentó de peso para sostener la apariencia de un embarazo. Cuando llegó el momento en el que supuestamente debía convertirse en madre, ocurrió lo impensable: salió del hospital con una bebé de apenas un día de nacida para hacerla pasar como su propia hija.
El caso ocupó espacios en los medios mexicanos de aquella época. Marín fue detenida horas después y, de acuerdo con la información publicada entonces y retomada por El Universal, la recién nacida fue recuperada en buen estado.
Diecisiete años después, la directora chilena Maite Alberdi regresó a aquella historia con una mirada que, además de abordar el delito, intenta profundizar en todo aquello que ocurrió antes de que la mujer tomara esa decisión.
La mentira que creció durante meses
Un hijo propio combina testimonios de personas relacionadas con el caso real con reconstrucciones dramatizadas, en las que Ana Celeste Montalvo y Armando Espitia interpretan a la pareja.
La producción relata que Alejandra había atravesado pérdidas gestacionales, mientras a su alrededor existían expectativas familiares relacionadas con la maternidad.
Según lo expuesto en el documental, en vez de comunicar lo ocurrido, la mujer continuó haciendo creer a quienes estaban cerca de ella que seguía esperando un bebé. Con el paso de los meses, aquella mentira se hizo cada vez más difícil de sostener.
Todo desembocó en el Hospital General de México. La mujer se llevó a una recién nacida que tenía solamente un día de vida y pretendió presentarla ante su familia como la bebé que supuestamente había esperado durante meses.
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La actriz Ana Celeste Montalvo considera que el tratamiento mediático del caso en 2009 se enfocó en el impacto del delito, pero no profundizó en las circunstancias previas.
“No sé si hoy se trataría de forma diferente. Lo que sí sé es que la manera en la que se abordó fue demasiado tajante, demasiado dura. Se fue a dar la nota para causar un revuelo y hacer literalmente un chisme de un tema que es mucho más profundo”, declaró Montalvo a El Universal de México.
La actriz también puso énfasis en la necesidad de contar con espacios en los que las mujeres puedan hablar sobre situaciones complejas sin recibir inmediatamente un juicio.
“La razón por la que a veces nos perdemos en el camino es por no tener los acompañamientos correctos. No había alguien que supiera del tema, alguien que no juzgara y que tuviera muchísima más apertura”, señaló.
La discusión que plantea Un hijo propio
El documental también utiliza el caso para abordar las presiones sociales alrededor de la maternidad y las expectativas sobre cómo debería construirse una familia.
Para Montalvo, esas exigencias no necesariamente desaparecieron con el tiempo, sino que también pueden presentarse actualmente a través de las redes sociales.
“Ahora otra vez en redes sociales hay una presión por cómo se deberían ver las cosas, cómo debería ser nuestra relación, cómo deberíamos casarnos y tener hijos”, afirmó.
Armando Espitia, encargado de interpretar al esposo en las reconstrucciones, considera que otro de los puntos de la producción es cuestionar la idealización que existe alrededor de ser madre.
“Creo que la maternidad está muy romantizada. Hay algo en la sociedad y en el sistema de medios que hace que el concepto de ser madre te haga inherentemente buena persona y creo que romper esa barrera es necesario”, aseguró a El Universal.
Espitia también considera que la producción puede provocar una reflexión entre los hombres sobre la manera en que escuchan las necesidades de las mujeres.
“Me gustaría que los hombres pudiéramos sentarnos a ver esta película y escuchar realmente, reflexionar sobre en qué ocasiones no hemos escuchado a las mujeres, y con qué necesidades no hemos lidiado”, agregó.
Esa mezcla entre historia real, reconstrucciones y testimonios convierte a Un hijo propio en una producción que arrasa en Netflix en el top 10 de varios países, Costa Rica incluido.



