¡Bien breteado!

“Leche tica” la deliciosa bebida típica del cantón Atenas

Soda La Tío Mano, comercio que mantiene viva la tradición de este batido

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Los atenienses tienen una bebida muy particular que los caracteriza y le hace pique a la famosa leche dormida de Cañas, se trata de la “Leche tica” un delicioso y refrescante fresco que rescataron de la cuchara de Jorge Guerrero Sánchez, su creador.

Así nos lo contó don Máximo Chaves, propietario y fundador de la soda La Tío Mano, ubicada en el centro de Atenas, 50 metros al oeste de la iglesia y que este 22 de octubre cumplirá 45 años de deleitar a los lugareños.

“La leche tica la elaboraba don Jorge, un señor muy conocido del pueblo y hasta tesorero fue. Él tenía una soda llamada Acapulco frente al parque de Atenas y empezó a hacerla como en 1955″, recordó don Máximo.

Incluso, como el secreto de esta tradicional bebida está en la cocción, el comerciante no tuvo temor de compartir los ingredientes que la conforman.

“Él cogía un galón de leche de vaca y lo hervía. Le agregaba canela, clavo de olor, vainilla, azúcar, hielo y lo batía. Hacía como un ‘pope’, aunque al que quería le agregaba un poco de ron y completaba el rompope”, contó don Máximo.

Pero, ¿cómo llega esta famosa bebida a la Tío Mano? Según nos contó don Máximo, cuando él y su hermano Alejandro se aventuraron en el negocio de las sodas y restaurantes en 1977, ya don Jorge no tenía su local y como era muy amigo suyo, le cedió la receta.

“De ahí en adelante, todo mundo aquí en Atenas continuó disfrutándola, y en todo el cantón solo nosotros la vendemos, por eso es una de las más buscadas cuando nos visitan”, confesó Chaves

Otro de los platillos favoritos de esta soda ateniense es el sándwich de carne que lo hacen con mano de piedra cocinada con buena sazón y en un pan artesanal que les hace una panadería local. Además, confiesa que cuidan usar productos de calidad tanto en las salsas como en los vegetales que le añaden.

De San José para Atenas

La Tío Mano abrió sus puertas en 1977, luego de que don Máximo se metiera a estudiar a la Universidad de Costa Rica (UCR) dos años, pero confiesa que no le gustó y prefirió incursionar en el mundo de los emprendedores.

Convenció a su hermano Alejandro y con la ayuda de su tío, propietario del local donde la establecieron hace 45 años, comenzaron a pulsearla; sin embargo, la cosa no comenzó muy bien y su hermano tiró la toalla a los seis meses.

“Al principio esto era una lucha inmensa, porque aquí lo que comía la gente más allá de la comida casera eran tortas, gallos de carne o de pescado con tortilla y repollo, pero comerse una hamburguesa o un sándwich, la gente me preguntaba, ¿cómo es eso de comer pan con lechuga y tomate dentro?”, recordó el fundador de la sodita.

Eso descubrió durante los dos años que estuvo estudiando en San José y decidió llevarlo a su natal Atenas.

Desde enero del 2020, don Máximo y su esposa, doña Zayda Arce, retomaron la administración de la soda, que le habían cedido a un sobrino de su señora por nueve años y, además incorporaron a su hijo José Manuel, e incluyeron repostería hecha por ellos mismos.

Otro de los platillos característicos de esta soda ateniense es la ensalada de frutas.

“Aquí no se conocía la hamburguesa, ni el hot dog, ni las papas a la francesa, nada de eso, entonces comenzamos con eso, que se sumaron al gallo de pescado y el sándwich de carne para ofrecer el menú inicial. Hemos ido agregando nachos, wraps, burritos y chalupas en esta nueva etapa”, compartió Chaves.

Otra característica que tienen es que todos los frescos naturales son elaborados con frutas frescas: fresa, tamarindo, cas, guanábana, nada de pulpas, garantizó el comerciante y agregó que además trabajan con buenos precios porque siempre piensan en el cliente.

Apodo de sobrinas

El nombre surgió de como llamaban sus sobrinas Laura Chaves y María Catalina Sánchez a don Máximo, a quien le decían tío Mano.

Don Máximo nos contó una anécdota de sus inicios y fue que duraron como tres años para que les empezara a ir bien, porque se pulieron en hacer un local tan bonito que la gente ni se asomaba porque pensaba que era carísimo.

Pese a las renovaciones que hicieron para el relanzamiento, mantienen un área con las mesas y lámparas de los inicios, para los más nostálgicos que les gusta recordar como conocieron a sus parejas en la época colegial.

“La directora del colegio, doña Daisy Salas venía a pescar a los escapados quienes, como los sillones eran altos, no se veían y donde la escuchaban se iban gateando por debajo de la mesa a esconderse al baño”.

Este pulseador se muestra agradecido con quienes trabajaron con él durante tantos años, como Oscar Mario Loría, quien es un experto en cocina y Javier Artavia, quien trabajó como salonero y fue siempre incondicional.

Puede seguirlos en Facebook e Instagram como @sodatiomano.

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