¡Bien breteado!

Pasó de dormir en las bancas del parque Central a exportar chileras a Nueva Jersey

Doña Mirley nos cuenta su historia de éxito personal con sus chileras Pican-Ticas

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“Cuando era pequeñita, allá a finales de los setentas y principios de los ochentas, era de los pobres de verdad, que no tienen ni para comer. Pasamos rodando en casas por todos los barrios del sur de San José, hubo épocas en que nos tocó dormir en las bancas del parque Central de San José porque no había un techo, jamás lo olvidaré.

“Mi mamá (Clara Fernandez), la luchó muy duro porque siempre lo hizo solita. Mi infancia fue de despertarme con hambre, andar en el día con hambre y acostarme en la noche llorando del hambre. A mi familia le tocó irse a vivir al primer precario del país, Los Chapulines, que estuvo en Zapote”.

Doña Mirley Fernández González, quien tiene 55 años, comenzó en el 2009 a producir ella solita las chileras Pican-Ticas que ahora se venden hasta en supermercados

Doña Mirley Fernández González, quien tiene 55 años, nos abrió las puertas de su corazón y de su emprendimiento, para que comprendiéramos bien que la lucha por consolidar su producto es hasta el día de hoy, 12 años después de que ingresó a los grandes supermercados.

Cuando recuerda su infancia, nos dice sin ninguna pena: “yo era una chiquita de pies descalzos, piojos, mocos y trapos viejos y rotos para vestir”. Terminó el sexto grado porque “Dios es muy grande”, asegura, además, “pude comer bien durante el día cuando empecé, con mi mamá, a trabajar en casas”, pero “la gente de esas casas nos daba lo que les sobraba, para decirle todo, hoy día yo no le doy esos sobros ni a mis perros, a ellos prefiero comprarles alimento”.

Ya con tres hijas, viviendo en El Palmar de San Rafael de Heredia, en el 2009, se puso como objetivo ser algo más que ama de casa, a pesar de que no sabía nada de nada de pequeños o grandes negocios.

Las chileras

Una mañana del 2009 agarró 10 mil colones y compró algunas verduras, chiles picantes y vinagre e hizo chileras que metió en bolsitas de plástico y así se fue a venderlas por su barrio. Se le vendieron todas y llegó a la casa con 20 mil colones. “Eso es lo que quiero, trabajar para multiplicar la platica, fue lo que pensé”.

Doña Mirley Fernández González, quien tiene 55 años, comenzó en el 2009 a producir ella solita las chileras Pican-Ticas que ahora se venden hasta en supermercados

Otra mañana, ya con las bolsitas de chile bien pegaditas en el barrio, se fue a la Feria del Agricultor en Heredia e intentó vender su producto, pero no la dejaron porque no tenía etiqueta ni nada, eran chileras en una bolsita plástica nada más.

“Me regresé muy decepcionada con mis chileras, no entendí por qué no me dejaron, pero llegué a la casa y revisé la comedera y vi que todo traía una etiqueta con nombre del producto y un registro sanitario. Me tocó aprender de cero y con mucho miedo.

“Creo mucho en Dios y él en dos sueños me dio, primero el nombre de mis chileras, Pican-Ticas, segundo, el logo, dos chiles picantes vestidos de campesinos. Yo no sabía que lo que estaba haciendo se llama emprendimiento, no le digo que yo solo tengo sexto grado y en aquel momento no me había preparado en nada”, reconoció la herediana.

Ya con sus chileras con etiqueta y logo sí la dejaron vender en la Feria del Agricultor y ahí las personas comenzaron a decirle que por qué no vendía en supermercados ya que sus chileras son bien sabrosas.

“Agarré una bolsa de Más x Menos y llamé al teléfono que aparecía ahí. Me trataron muy bien, eso fue un martes. Me invitaron a ir el viernes siguiente al proyecto que tienen que se llama ‘Una Mano para Crecer’ en el que le ayudan a pequeños emprendedores.

Doña Mirley Fernández González, quien tiene 55 años, comenzó en el 2009 a producir ella solita las chileras Pican-Ticas que ahora se venden hasta en supermercados

“Me dijeron: ‘el asunto está así, vamos a poner su producto tres meses en el supermercado, si pega, se queda y si no, pues es una linda oportunidad de mostrar tres meses su producto. Eso fue en el 2010 y, gracias a Dios, sigo con la gente de Walmart que han sido una bendición en mi vida. Entendieron que yo sabía muy poco y me dieron la oportunidad de prepararme”, explicó.

Exportadora

“¡Qué me iba a imaginar yo en mi vida que terminaría exportando mis chileras muchacho! Eso nunca pasó por mi mente. Uno ve una exportación como algo para millonarios, pero Dios abre puertas.

“Resulta que un señor que compró unas chileras en Walmart me contactó al teléfono que está en la etiqueta, ve por eso es importantísima la etiqueta, eso lo aprendí de camino, pues bien, el señor me dijo que quería llevar el producto Estados Unidos (a Nueva Jersey).

Doña Mirley Fernández González, quien tiene 55 años, comenzó en el 2009 a producir ella solita las chileras Pican-Ticas que ahora se venden hasta en supermercados

“Con mucho temor y muchas ganas corrí para cumplir con todos los requisitos de exportación, yo ni me lo creía, y así fue como logramos enviarle medio contenedor. Fue una experiencia lindísima, saber yo que mis chileras que hago con tanto amor gustan en otro país”, comenta con tremenda alegría y orgullo.

No crean que esta historia termina con que doña Mirley se hizo empresaria y ahora es millonaria. Nombres, sigue siendo una empresaria pequeñita que se levanta todos los días bien temprano con su familia a hacer chileras.

“Sí soy millonaria porque Dios nunca más me ha dejado padecer hambres y créame que yo sé lo que es tener hambre. Soy millonaria porque a pesar de ser una ignorante que solo tiene sexto grado, tengo un pequeño emprendimiento que me genera un poquito de ganancia, pero lo mejor, todos los días me enseña que uno no tiene barreras, que todo se puede.

Doña Mirley Fernández González, quien tiene 55 años, comenzó en el 2009 a producir ella solita las chileras Pican-Ticas que ahora se venden hasta en supermercados

“No crea, falta más, el mismo señor al que le mandé las chileras a Estados Unidos, ahora quiere que le mande pejibayes. ¡Dios mío! Qué sabía yo de pejibayes, pues me metí con el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) a prepararme año y ocho meses. Estoy bien cerquita ya de volver a exportar. Sí se puede, cuesta mucho, es bien duro, pero sí se puede. Si yo pude sin estudios y naciendo en pobreza extrema, cualquiera puede”, confirma la dueña de las chileras Pican-Ticas, a quien usted puede llamar para pedidos al: 8872-5520.

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