La suerte con la que parece que solo cuentan equipos con tanta grandeza como el Real Madrid; así fue como los pupilos de Álvaro Arbeloa resucitaron cuando todo indicaba que la Liga de España se le estaba por escapar, casi de manera definitiva, en Balaídos ante el Celta de Vigo.
Los merengues llegaron ante los gallegos repletos de bajas, entre ellas la más sonada la de Kylian Mbappé, que sigue siendo ausencia y aún es duda para los octavos de final del martes ante el Manchester City de Pep Guardiola.
Pese a estar con medio equipo lesionado, los blancos, en esta ocasión con uniforme negro, encontraron en Aurélien Tchouaméni un gran gol a los 11 minutos de partido, tras un gran disparo del francés que se estrelló en el poste, pero ante el que nada pudo hacer el arquero Ionut Radu.
El Celta no iba a bajar los brazos y, a los 25 minutos de la etapa inicial, de la mano de Borja Iglesias, encontró la paridad a un gol por bando.
Los minutos pasaban y todo parecía que iba a finalizar con un punto por lado. El Celta tuvo las opciones más claras en los instantes previos al cierre, pero el poste le negó a Iago Aspas darle la ventaja a los de casa.
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Todo parecía ser fiesta en Barcelona, ya que la competición doméstica se podría teñir aún más de azul y rojo, hasta que al 90+4 esa fortuna de un equipo grande floreció. Tras un remate de Fede Valverde que iba a portería, el balón se acabó desviando en el cuerpo de un defensa, lo que cambió por completo la dirección y sentenció el 1-2 para volver a respirar y asegurarse tres puntos.
Con este triunfo, los merengues duermen a un punto del Barcelona, quienes son los líderes y que tienen este sábado una salida difícil a San Mamés ante el Athletic Club.


