Sergio Alvarado.7 julio
La familia Lassiter vivió la mejenga de forma muy amena en su visita a Tiquicia. Foto: Sergio Alvarado.
La familia Lassiter vivió la mejenga de forma muy amena en su visita a Tiquicia. Foto: Sergio Alvarado.

El clásico de este domingo tuvo un sabor y un color muy diferente al último que enfrentó el volante de Alajuelense, Ariel Lassiter.

El zurdo pasó de fallar un penal ante los morados el 7 de abril pasado, a ser uno de los mejores rojinegros de la mejenga de este domingo en el Estadio Nacional, quizás, por una motivación extra que tuvo desde las gradas.

Resulta que Ariel contó con el apoyo en las gradas de su familia, que vino desde Seattle, Estados Unidos.

Los seres queridos del jugador, oriundo de Turrialba, estaban bien sentados en las gradas de la Joya de La Sabana, viendo por primera vez en vivo a su hijo mayor con la camiseta del León, desde que el muchacho se vino a vivir solo a Tiquicia, para jugar con la Liga.

“Yo lo vi muy bien, a veces es un poco tenso cuando tu hijo está jugando o algún familiar, pero fue una sensación muy buena, disfrutamos mucho en familia.

“Lo vi como un jugador peligroso, encarando, usando su velocidad, pateando al arco, dando asistencias, jugando cómo debe ser, con las condiciones que tiene”, indicó a La Teja don Roy, papá del manudo, quien es de nacionalidad gringa.

Durante el partido, don Roy vibró con cada jugada y hasta se levantó en una ocasión a reclamarle al árbitro Hugo Cruz por un gol que le anuló a su chamaco.

“Reclamar, apoyar y todo eso es parte del fútbol, uno tiene que tener ese ánimo y pasión por el fútbol, ahora yo no sé porqué anularon ese gol, no tengo idea, pero él siguió con buena actitud”, comentó el tata.

Los consejos de Roy son infaltables para su hijo Ariel. Foto: Sergio Alvarado.
Los consejos de Roy son infaltables para su hijo Ariel. Foto: Sergio Alvarado.

Además del padre, lo acompañaron su madre Wendy Acosta, su hermana menor, Isabella y otros familiares y amigos que compartieron con él en la zona mixta del Estadio Nacional después del partido.

Don Roy además manifestó sentirse muy a gusto con la posición que está jugando su hijo en la Liga como volante de llegada, ya que así alimenta de opciones a los delanteros. “Está en la posición que yo lo colocaría”.

24 años tiene el rápido volante de la Liga
Felicidad

Ariel estaba muy contento porque su familia no vino a verlo por primera vez a cualquier mejenga, sino ante el Saprissa, partido que aunque sea de fogueo, nunca es amistoso.

“Muchas veces no pueden venir acá, no podemos vernos tanto, por lo que, que estuvieran acá para un clásico es algo muy bonito. Un partido de estos siempre se tiene que jugar al máximo y así creo que se vio”, explicó el muchacho.

Antes de la mejenga, el volante recibió consejos muy especiales de parte de su tata, dado que su familia llegó desde hace varios días al país. Igual padre e hijo pasan hablando bastante, aunque sea por teléfono.

“Me dijo que siguiera como lo hice ante Millonarios, que le gustó mucho, muy agresivo, encarando, usando mi velocidad”, destacó Ariel.

Desde que llegó a Costa Rica, Ariel escuchó por todo lado hablar sobre el legado que dejó su tata en la Liga, entre 1994 y 1996, a quien, inclusive, algunos aficionados se aproximaron a saludarlo este domingo.

“La gente en Alajuela me habla mucho de mi papá, de lo que hizo en la Liga, algunos dicen que nos parecemos mucho en el estilo de juego, aunque yo siento que mi papá era un jugador más de área y yo soy más creativo, jugando un poco más por fuera”, indicó.

La experiencia para el joven volante quedará como un lindo recuerdo, mientras busca afianzarse en la Liga y de paso volver a un objetivo al que aún no le quita la vista, volver a la selección nacional.