Brasil consiguió este lunes una agónica clasificación a los octavos de final del Mundial 2026, al remontar y vencer 2-1 a Japón, con un gol en el descuento de Gabriel Martinelli (90′+5).
Los asiáticos habían madrugado a los sudamericanos con un tanto de Kaishu Sano a los 29 minutos, pero Casemiro igualo a los 56′ y el extremo del Arsenal le dio la victoria a la Canarinha en los instantes finales de un partido intenso jugado en el estadio techado de Houston (Texas).
Los pentacampeones mundiales esperan ahora en octavos de final, el domingo en East Rutherford (Nueva Jersey), al vencedor del partido que juegan este martes en Arlington, Noruega y Costa de Marfil.
Las acciones
Los dirigidos por Carlo Ancelotti se fueron al ataque desde el inicio, pero se vieron sorprendidos por un Japón que les plantó cara, con individualidades, como las de Ayase Ueda, Daizen Maeda, Junya Ito y Kaishu Sano, autor de la apertura con un disparo desde afuera de área.
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La Canarinha, que volvió a desnudar sus fragilidades defensivas, se fue entonces al descanso con un gol en contra.
Debió rearmar sus estructuras y salir a jugarse la vida. El cabezazo de Casemiro y el tanto agónico de Martinelli lo reconciliaron con una afición que abarrotó el Houston Stadium y terminó festejando la clasificación.
“No tengo palabras para describir la alegría que siento en mi corazón al ver a todo Brasil celebrando la clasificación. Estoy muy feliz por el partido de todo el equipo, que dio el máximo todo el juego”, comentó Martinelli.
“Fue un juego mental, Japón nos jugó con un bloque bajo, y nos hizo un gol, intentamos abrir espacio, y creo que mantuvimos la tranquilidad mental, sabía que la oportunidad iba a llegar”, dijo Casemiro a la prensa.
“Cuando uno anota el gol, anotan todos, y cuando uno sufre, sufren todos” agregó.
“Merecíamos ganar”, comentó por su parte Ancelotti. “El equipo no perdió la paciencia y, al final, las cosas salieron bien”, aseguró.
Después de ganar su quinta Copa del Mundo en 2002, la única vez que Brasil superó los cuartos de final fue cuando le correspondió ser anfitriona en 2014 y quedó en cuarto lugar.
“Soy brasilero, con mucho orgullo, con mucho amor”, gritaba la “torcida”. Por ahora pueden seguir cantando.


