Sergio Alvarado.24 abril, 2019
En Rusia 2018, Tabárez andaba en muletas por su enfermedad. Foto: AP
En Rusia 2018, Tabárez andaba en muletas por su enfermedad. Foto: AP

El síndrome del Guillian-Barré, la enfermedad que se dio a conocer este lunes padece el presidente de Alajuelense, Fernando Ocampo, ha sido una dura prueba que ha medido la resistencia de algunas figuras en el mundo del deporte.

Para el jerarca erizo su lucha apenas comienza, pero el del técnico de la selección de Uruguay, Óscar Washington Tabárez, y el jugador de los Dallas Cowboys de la NFL, Travis Frederick la han pulseado para salir adelante.

Desde que se le vio caminando en los terrenos de juego con bastón, agachado y con mucha dificultad y después en un carrito que le permite moverse con más comodidad, muchos se preguntaron qué tenía el técnico de la selección charrúa.

La historia del maestro Tabárez, de 72 años, ha sido abordada por medios de comunicación en todo el mundo desde que se conoció en el 2016 que padece de Guillian-Barré. A pesar de esto, el técnico se mantiene en su puesto, en el que está hace 14 años.

“Al observar a Óscar Washington Tabárez intentar levantarse del banquillo, con sus muletas, es oportuno preguntarse hasta dónde importa el fútbol. No existe una respuesta. Importa la vida, que para el seleccionador uruguayo no se entiende sin el juego al que ha dedicado más de la mitad de su vida, porque, inicialmente, se dedicó a la enseñanza.

"El Maestro, como se le conoce en su país, es también un ejemplo por su forma de enfrentarse a una enfermedad degenerativa”, indicó el diario español El Mundo.

Tabárez se ayudaba con un carrito para entrenador y dirigir a la selección uruguaya durante la Copa América Centenario 2016. Foto: Tomada Infobae.
Tabárez se ayudaba con un carrito para entrenador y dirigir a la selección uruguaya durante la Copa América Centenario 2016. Foto: Tomada Infobae.

En el caso de Tabárez sus problemas de movilidad han ido y venido con mayor y menor fuerza, como se deja ver en los torneos que asiste con su selección como en Rusia 2018.

“Las consecuencias son las dificultades de los músculos para responder a las órdenes del cerebro. En ocasiones, puede llegar a paralizar a los enfermos. En Rusia, el técnico uruguayo ha podido, al menos, desplazarse por su pie a los banquillos. Hace dos años, en la Copa América del Centenario (2016), disputada en Estados Unidos, lo hacía en un carrito mecánico”, destacó el medio ibérico en el 2018.

En las pocas ocasiones que ha hablado de su enfermedad, el técnico ha negado que la sufra y dice que son solo problemas musculares, pero también se conoce que ha llevado personas a que den charlas a sus jugadores sobre lo que trata el síndrome.

Vaquero salió adelante
Travis Frederick se levantó del síndrome en un año gracias a un diagnóstico temprano. Foto: Dallas Cowboys.com
Travis Frederick se levantó del síndrome en un año gracias a un diagnóstico temprano. Foto: Dallas Cowboys.com

Si bien, muchos casos de Guillian-Barré han llegado a paralizar a la gente o complicar su movilidad, otros han salido adelante cuando su pronóstico parecía poco esperanzador. Un claro ejemplo es Travis Frederick, centro titular de los Dallas Cowboys de la NFL.

Cuando al jugador de fútbol americano, se le detectó el síndrome el año pasado, a sus 27 años, fue toda una sorpresa, dado que generalmente el rango de edad en el que se manifiesta la enfermedad es entre los 40 a 50 años.

Para un deportista de alto rendimiento sufrir una enfermedad que le paraliza partes de su cuerpo y en el que este no le hace caso a las órdenes del cerebro, suena a una tragedia grande, por lo que el jugador llegó a pensar que no volvería a jugar, aunque en su caso, según explicó, ayudó muchísimo que fue detectado a tiempo.

"Continuaré estos tratamientos en los próximos días. Estoy muy optimista sobre mi condición y el futuro inmediato, ya que me dijeron que la enfermedad fue detectada a tiempo. Los doctores me han dicho que en este momento no es posible determinar una fecha de retorno, pero tengo la esperanza de poder jugar lo más pronto posible”.

Frederick se pasó todo el año pasado en tratamientos, quedó totalmente fuera de las canchas, dado que no podía ni entrenar, pero en un año ya ve la opción de volver al campo

"Ahora me siento confiado en mi habilidad para hacerlo, pero, en realidad, no sabremos hasta que salga otra vez. Me siento muy bien en lo que estoy haciendo ahora mismo, sobre todo en el proceso de mi curación. Todo va conforme al programa o adelantado incluso, así que me siento bien. Estoy muy motivado en que estaré en el campo de regreso”, afirmó en una entrevista en marzo a una radio de Texas.

Para el 5 de setiembre, cuando arranque la NFL este año, el jugador espera estar de vuelta en el campo con los Vaqueros, equipo que lo apoyó durante todo su tratamiento, en el que ademas pasó una lesión de hombro propia del mismo síndrome.

Ocampo está internado en el hospital desde el Viernes Santo. Foto de archivo
Ocampo está internado en el hospital desde el Viernes Santo. Foto de archivo