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Después de la pachanga llega la calma a San Carlos

Fiestón dejó golpeada a la gente de Ciudad Quesada y pocos madrugaron

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La fiesta por el título de los Toros del Norte fue tal en Ciudad Quesada la noche del miércoles y la madrugada del jueves, que pocos fueron capaces de levantarse temprano.

La Teja recorrió el centro de la ciudad en horas de la mañana y el que no lo vivió, no podría imaginarse la gran celebración que hubo en el parque Central y en los alrededores del estadio Carlos Ugalde.

La vida en San Carlos volvió a la normalidad, muchos lo dieron todo en la pachanga y ya no había fuerza para madrugar.

La fiesta fue muy al estilo norteño, rancheras y cumbia fueron las favoritas de los DJ del estadio y del parque. Por supuesto adornadas por el sonido de la trompeta pidiendo puerta.

Un 100 para una afición que supo cómo celebrar esta primer estrella para la institución. Buen trago, buena música, pero con respeto y sin broncas.

Además chineando a sus campeones, botellas subían y subían a la carroza, bastaba con que cualquier jugador hiciera señas o dijera que estaba seco.

Los futbolistas se fueron para la casa alrededor de las dos de la madrugada, pero la afición todavía tenía bebida y por eso había razón de sobra para quedarse.

Muchos aficionados, como Aarón Salazar, terminaron hambrientos y tuvieron que ir por una hamburguesa a uno de los tantos bares y restaurantes que extendieron su horario.

Un ejemplo fue La Hacienda Sports Bar, uno de los puntos donde los fiebres fueron a celebrar. Este local cierra con normalidad a las 2 a.m., pero este jueves pudo bajar la cortina hasta las 5:15 a.m. cuando se fue el último cliente y ya estaba saliendo el sol.

Las que trabajaron temprano fueron los encargados de las impresoras, por un rojo se vendía el póster de recuerdo del primer campeonato en la historia de la Asociación Deportiva, club que fue fundado hace 54 años.

En los pasillos del mercado, por ahí de las 11 de la mañana, algunas camisetas rojas de los Toros del Norte adornaban el paisaje, mientras los chanceros, también bien uniformados, pulseaban la venta del día por la contentera de la gente.

Lo que sobraban eran sonrisas, alegría y satisfacción, no todos los días se vive en la tierra del campeón nacional.

Y la fiesta sigue, concierto en el parque la noche de este jueves y otro fiestón en la noche del viernes. ¡Que siga la cumbia!

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