Diego Quesada creció rodeado del amor de su familia y de la fascinación por los Jeep Willys y nunca imaginó que uno de esos carros que tanto admiraba de niño terminaría también llenando de ilusión a Keyla, la personita que le ha robado el corazón.
El protagonista de esta historia es un Jeep Willys CJ-5 modelo 1964, color verde, que Diego adquirió en enero por ¢1 millón a inicios de año. Lo encontró guardado y lleno de polvo en un taller de Acosta, después de que cuatro años atrás lo había visto pasar rumbo a una revisión técnica que no pudo superar.
El vehículo conserva prácticamente todas sus características originales: motor Perkins 4192, caja de tres velocidades y capacidad para cinco personas. Pero más allá de su valor como pieza de colección, el Willys tiene un significado especial para Diego y Keyla, quienes comparten el gusto por estos carros.
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Caído del cielo
Este vecino de Corralillo de Cartago recordó que hace cuatro años descubrió al Willys y quedó enamorado.
“En ese tiempo lo iban a llevar a revisión técnica, pero no la pasó. Recuerdo que ese día yo seguí al conductor del carro como tres kilómetros y hablé con él un rato. Desde entonces me quedé con la idea de la procedencia del Jeep y en diciembre fui a la zona de Acosta y le pregunté a unos señores y me dieron una referencia.
“Llegué a un taller y el carro estaba ahí, lleno de polvo, guardado y le pregunté al dueño del taller y me dijo que el antiguo dueño no lo quería y así contacté al dueño y me dijo que me lo vendía muy barato”, recordó.
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El willys estuvo en el taller hasta la semana pasada y funciona a la perfección. El carro mantiene sus elementos originales.
“Es un carro que cuando se adquirió se usó para transporte público, se usaba como un taxi y sin embargo, se mantiene muy bien.
“Mi familia está muy contenta, cuando mi hija se dio cuenta de que lo compré se puso muy feliz, al igual que yo es una enamorada de los willys y con el jeep vamos a pasear, la llevo a citas, a la escuela y lo está disfrutando montones”; añadió.
Una joya
El CJ 5 tiene un motor tipo perkins (diseñado para brindar mayor resistencia y rendimiento en tareas pesadas o de trabajo rudo), con una caja de tres velocidades. El carro está diseñado para cinco personas y tiene una capota.
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No tiene ninguna adaptación mecánica, es de color verde y conserva su color original. Se le mejoró el bumper, tiene asientos de color negro y se puede usar sin problema alguno.
“La verdad es una oportunidad que surgió y ya tiene sus documentos al día. Además, el complacer a mi hija no tiene precio, ella es feliz y para mí representa un sueño de la infancia, siempre he sido amante de este tipo de vehículos y gracias a Dios pude hacer este deseo realidad”, destacó.






