Karol Espinoza.25 agosto, 2018
Camacho marcando al herediano Rándall Azofeifa en un juego en el estadio Ebal Rodríguez, en Guápiles. Mayela López
Camacho marcando al herediano Rándall Azofeifa en un juego en el estadio Ebal Rodríguez, en Guápiles. Mayela López

Hace un año, el volante de contención Jesús Camacho decidió dejar el fútbol para siempre y dedicarse a administrar un hotel familiar en la zona de Monteverde, Puntarenas, su tierra natal.

El joven, de 29 años, prefirió aprovechar sus estudios en Banca y Finanzas, carrera que le falta concluir, así como los conocimientos de inglés que tiene desde niño, y jugar en una cancha muy diferente a la que conoció militando en equipos como Pérez Zeledón, Puntarenas, Limón y Santos.

Guápiles fue precisamente su última aventura en el cambiante mundo del fútbol tico.

Jesús, conocido en Monteverde como Andrés, por ser este su segundo nombre, es el primero de tres deportistas que nos contarán su historia de negocios en la hermosa zona turística, visitada por nacionales y personas de países tan lejanos como Australia, donde la belleza del paisaje, la aventura de los canopys y la amabilidad de su gente, enamoran a cualquiera.

“Estaba jugando con Santos, no logro llegar a un acuerdo con la directiva, tenía familia más grande y el proyecto iniciado. El negocio estaba bien posicionado y tuve que poner en una balanza el fútbol, donde tenía opciones que no veía muy rentables . Estoy en una etapa de mi vida donde tengo energía para trabajar todo el día e impulsar el proyecto para que crezca, entonces pesó la decisión de enfocarme más en esto, en una zona donde es más fácil criar una familia”, explicó el ahora empresario.

Negocio familiar

“El hotel se llama Casa Campoverde porque cuando iniciamos ya había una cancha sintética en la propiedad que se llamaba Cancha Campo Verde. Hace tres años y medio decidimos hacer lo del hospedaje turístico, en ese momento yo jugaba en Limón y por ahí me surgió la idea y ganas de meter algo porque la carrera del fútbol no da para siempre y hay que pensar en algo más”, cuenta Jesús, padre de la pequeña Luna, de 3 meses de nacida.

La ayuda de sus papás es clave y ahora que está retirado del fútbol tiene chance de trabajar a tiempo completo en el local haciendo desayunos, limpiando habitaciones, atendiendo a la clientela, coordinando reservaciones, manejando redes sociales, cortando el césped, entre otro montón de labores donde también le echa una mano su pareja.

Esta es la vista externa de dos de las cabañas. Cortesía
Esta es la vista externa de dos de las cabañas. Cortesía

El sitio donde se ubica el hotel es la casa donde Jesús se crío con sus papás, además, era la zona de pastoreo para el ganado de su abuelo.

“Somos una familia pionera en muchas actividades de transporte público en Monteverde, asociación de desarrollo comunales y actualmente con el tema del deporte. Yo fui futbolista y hay otros familiares deportistas”, contó Jesús.

El hotel se ubica un kilómetro al oeste del centro de Santa Elena, carretera a Tilarán y tiene dos bungalows con balcón, hamacas, cama ‘queen’ y otra individual, así como internet, baño privado con agua caliente y televisión.

Conozca más del hotel
Usted puede obtener más detalles visitando el Facebook CasaCampoverde

También hay una suite para dos personas, en una segunda planta , con tina, alfombrada, balcón, cama ‘queen’ y un sofá cama.

La cocina donde los huéspedes desayunan y si lo desean, pueden preparar su propia comida. Cortesía
La cocina donde los huéspedes desayunan y si lo desean, pueden preparar su propia comida. Cortesía

El espacio está rodeado de jardines y bosques, en la tarifa le incluyen el servicio de desayuno y si las personas quieren preparar su propia comida, hay una cocina y comedor en la recepción completamente equipados para uso de los clientes.

Camacho y su familia le echan una mano en cuanto a las reservaciones para los tours de canopy, café, chocolate, puentes colgantes, entre otras atracciones de la zona.

“El máximo de capacidad por cada habitación es de tres personas y se permiten niños, incluso, los menores de 5 años no pagan estancia. Entre 5 y 12 años, pagan una tarifa menor que los adultos”, añadió el exvolante.

Gracias a las amistades que le dejó el fútbol, Camacho ha recibido a muchos exfutbolistas en su tierra y se sincera al decir que extraña el deporte que practicó desde pequeño.

Camacho está feliz con su faceta de empresario turístico. Cortesía
Camacho está feliz con su faceta de empresario turístico. Cortesía
“A veces extraño los retos y la presión del fútbol, esa sensación de los juegos de ganar o cómo reponerse de una derrota”, Jesús Camacho, exjugador.

Camacho cada vez que puede ve partidos, dice extrañar el ambiente del camerino, los amigos que conoció gracias a este deporte, con la ventaja de que sigue ligado ahora con su propia escuela de fútbol llamada Academia de fútbol Monteverde.

Está joven
29 años tiene Jesús Camacho.

La inició casi que paralelo al negocio de las cabañas, junto a su amigo Hugo Pérez, y actualmente trabajan con 100 alumnos , entre los 5 y 18 años.

“Hemos tenido la oportunidad de traer amigos aquí a compartir con los niños como Rolando Fonseca, Yendrick Ruiz, Pablo Gabas, Winston Parks, Víctor Núñez. Estamos enfocando el proyecto al tema de becas en otros países; hemos logrado hacer alianzas muy buenas”, amplió Jesús.

El exjugador tiene una escuela de fútbol y los niños entrenan en una cancha junto al hotel. Cortesía
El exjugador tiene una escuela de fútbol y los niños entrenan en una cancha junto al hotel. Cortesía

Los alumnos entrenan todos los sábados, los miércoles es el turno de los jugadores élites y los jueves entrenan solo los porteros, posición que, según Jesús, se ha incrementado debido al excelente papel hecho por Keylor Navas en el Real Madrid, lo que hace que muchos niños ahoran quieran ser arqueros.

“Monteverde es una zona muy próspera, el bosque nuboso se ha hecho famoso a nivel mundial. La gente ha crecido con mucha educación ambiental , los negocios son prósperos y si le ponés amor y ganas, con el enfoque de que es una empresa natural, hace que se preste mucho para desarrollar proyectos”, Jesús Camacho, exjugador.

Unido a esa faceta de profesor de fútbol, Camacho es capitán del equipo Monteverde F.C , club integrado por muchachos de la zona, la mayoría trabajan, y le ponen tanto que ya hasta cuentan con patrocinadores.

“Trato de sacar un rato para mantenerme (físicamente) porque a la hora de jugar me gusta competir y la gente dice: ‘ah, ese jugó en Primera’, entonces trato de entrenar tres o cuatro veces por semana. He perdido un poco de masa muscular en este año (retirado de las canchas), me cuido en la comida y salgo a correr en los senderos de la reserva de mi abuelo”, aseguró el hotelero.

Esta es la habitación de la suite. Cortesía
Esta es la habitación de la suite. Cortesía