Luis Quirós.10 febrero

Guadalupe y Herediano protagonizaron este domingo una mejenga llena de emociones, pero en el que las porterías se mantuvieron intactas, ya sea por lo fallos de los delanteros o por las estiradas de los guardametas.

El resultado complica aún más la existencia del cuadro florense que todavía no logra dar los pasos necesarios para llegar a la zona de clasificación.

Por su parte, Guadalupe, aunque no sumó de a tres, demuestra que el brete de su técnico, Geiner Segura, ha calado entre sus jugadores, quienes aplican de forma brillante los esquemas tácticos que suelen complicar a los rivales, como sucedió ante los rojiamarillos.

Yeltsin Tejeda punto alto del Team, tuvo que se controlado a veces hasta por tres rivales, para evitar que hiciera daño desde la media. Fotografía José Cordero
Yeltsin Tejeda punto alto del Team, tuvo que se controlado a veces hasta por tres rivales, para evitar que hiciera daño desde la media. Fotografía José Cordero

El cuadro florense se fue con todo al frente desde el pitazo inicial, pero Guadalupe respondió con todo, por lo que el choque se llenó de muchas emociones, las cuales empezaron a sumar desde el minuto 10, cuando el portero Luis Torres evitó con un paradón el primer gol rival.

El Team intentó doblegar a su rival mediante la velocidad, mediante figuras como Luis Díaz, Mynor Escoe y Keysher Fuller, por lo que los defensas guadalupanos se vieron forzados a cometer muchas faltas cerca de su área.

A pesar de que el rancho les ardía, los josefinos supieron mantener el orden defensivo gracia a la labor realizada por Kevin Espinoza y Lautáro Ayala, quienes le dieron mucha seguridad a la parte baja guadalupana.

La historia del primer tiempo fue ver a Herediano ofensivo en procura de anotar y a un Guadalupe ordenado y en espera de un error del rival para golpear mediante un contragolpe.

Uno de los grandes baluartes de Guadalupe fue su portero Luis Torres, que en la primera parte con sendas paradas evitó los goles rivales. Fotografía José Cordero
Uno de los grandes baluartes de Guadalupe fue su portero Luis Torres, que en la primera parte con sendas paradas evitó los goles rivales. Fotografía José Cordero

En el arranque del segundo tiempo, Guadalupe avisó que no se dejaría presionar más y por lo que adelantó sus líneas y le complicó la salida al cuadro florense que empezó a sentir el ácido.

Por su parte, el técnico rojiamarillo, Hernán Medford se percató de los movimientos rivales y de inmediato les pidió a sus hombres de marca, Esteban Granados y Yeltsin Tejeda, que empezaran a imponer respeto en el medio campo.

Geiner Segura hizo su movida y colocó cinco hombres en la media para frenar al Team y lo consiguió.

El Pelícano respondió al adelantar a Fuller y a Junior Díaz, movimiento que le permitió recuperar la llegada al área rival, pero guadalupano se mantuvo firme.

Empezando la mejenga contra el Team, Geiner Segura se enfrentó con el central Juan Gabriel Calderón y lo mandaron para la gradería. Fotografía José Cordero
Empezando la mejenga contra el Team, Geiner Segura se enfrentó con el central Juan Gabriel Calderón y lo mandaron para la gradería. Fotografía José Cordero

Medford mandó al terreno de juego a Berny Burke y a Aldo Magaña, en procura de buscar fisuras en el engranaje defensivo de los josefinos, pero Guadalupe también logró controlar su juego, así que lo intentos del Pelícano volvieron a fracasar.

Hernán Medford plantó a su equipo con mucha intención ofensiva, pero sus atacantes no tuvieron la llave para poder darle la victoria como visitantes contra Guadalupe. Fotografía José Cordero
Hernán Medford plantó a su equipo con mucha intención ofensiva, pero sus atacantes no tuvieron la llave para poder darle la victoria como visitantes contra Guadalupe. Fotografía José Cordero

Herediano destacó por su vocación ofensiva, mientras que Guadalupe se impuso en el trabajo táctico y con el cual logró mantener intacta su portería.

Al final aficionados que asistieron al “Colleya” Fonseca la pasaron bien debido a las jugadas de peligro, pero al final se quedaron con las ganas de celebrar un gol, un invitados que todos esperaron y que nunca llegó.