El exjugador del Cartaginés, Juan Bautista Alvarado comparte una historia que va mucho más allá del fútbol: venció a un cáncer de próstata, gracias al impulso de su familia, una fe inquebrantable y una oportuna detección de la enfermedad, que terminó salvándole la vida.
Alvarado, quien hoy tiene 59 años, debutó en segunda división con Turrialba y luego construyó una carrera que incluyó siete temporadas con Cartaginés (fue subcampeón en 1994 y un año después ganó el título de Concacaf), reconoció que, al igual que muchos hombres, evitó chequearse y fue gracias a su esposa que se examinó y un examen reveló que algo no estaba bien.
Juan Bautista, quien es administrador de aduanas y se desempeñó como lateral, contó que fue operado de urgencia y a partir de ahí comenzó todo un proceso para su recuperación y luego de más de un año de tratamiento, el miércoles 1 de abril, Miércoles Santo, tocó la campana, en el hospital México, poniendo fin a su tratamiento y hoy, más feliz que nunca, celebra la vida al lado de su familia y amigos.
LEA MÁS: ¿Recuerda al “Policía” Gómez? El exmundialista de Italia 90 vive como muchos soñamos
Este brumoso conversó con La Teja y envió un poderoso mensaje a aquellos varones que aún le ponen peros a la importancia de revisar su salud.
“Muchas veces los hombres, por orgullo, por machismo, por vanidad, por vergüenza, no se animan a someterse a un tacto rectal, pero no es nada del otro mundo, cuando la vida está de por medio.
“Y es que no solo está la vida del paciente, está la familia, hay que tener humildad y someterse a los distintos chequeos, por amor a la vida. Es hora de quitarse estereotipos, la medicina moderna es sumamente benevolente, hay que hacerse todos los exámenes que podamos, y afortunadamente tenemos a la CCSS, es cuestión de dedicarnos tiempo”, confirmó.
Una regañada que cambió todo
Juan Bautista se crió en La Suiza de Turrialba hasta los 16 años y a esa edad debutó en segunda con el equipo azucarero.
LEA MÁS: Exdelantero campeón de Concacaf hoy le sirve a su comunidad como recolector de basura
Un tiempo después, hizo una pretemporada en Alajuelense y pasó por otros clubes como Belén y en primera se estrenó como futbolista en la Asociación Deportiva Generaleña y de ahí saltó a Cartago, en donde se coronó subcampeón nacional y ganó la histórica Concacaf, el título más importante del club.
Cerró su carrera en el equipo de Belén, en donde compartió camerino con Óscar Ramírez y Allan Oviedo, para luego estudiar administración aduanera y hoy vive en Guadalupe de Cartago; con su esposa Vanessa y es padre de Gretell, Juan Bautista y César.
Fue gracias a su señora que dejó de lado los miedos y se fue a chequear.
“Mi esposa me pidió que fuera a examinarme, me decía que las mujeres deben hacerse cualquier cantidad de chequeos y esa regañada fue lo mejor que me pudo pasar, porque me hice el antígeno prostático y me salió alto.
“Me mandaron antibióticos para intentar normalizarme, pero no hicieron efecto y me sometí a una biopsia y ahí se me detectó un tumor, a un costado de la próstata, en una zona no tangible para un examen de tacto, estaba en una parte muy difícil de ubicar”, afirmó.
El exfutbolista reveló que el tumor era muy agresivo, se miden de cero a 10 y el de él era de 6.70, por lo que le recomendaron operarse en menos de 3 meses, para que le removieran la próstata.
Intentó operarse por medio de la CCSS, pero debido a la urgencia por pasar al quirófano, le consultaron si podía costear la cirugía en un hospital privado.
“No tenía todo el dinero, mi familia me ayudó para cubrir el monto de la cirugía, porque no querían que esperara mucho tiempo y comenzamos con este proceso, en manos de Dios.
“No fue un proceso barato, porque invertimos unos 11 mil dólares (más de ¢5 millones), es un monto muy elevado, pero pude operarme a tiempo y esto me hizo reflexionar, cuántas personas no pueden hacerlo por vía privada, porque no tienen el dinero y hasta pierden la vida esperando.
“La CCSS es una bendición, pero no tiene la capacidad para tratar a la gente tan rápidamente y por eso le agradezco a los doctores Francisco Rivera Melo, Iván Coto y Eduardo Cardoza, porque me trataron de una manera excepcional”, agradece.
Una graduación
Luego de que le quitaron la próstata, Juan estuvo con una sonda, por espacio de 15 días a un mes. Poco a poco iba retomando la actividad y el primer antígeno y el segundo, después de la operación salieron muy bien, pero un tercer examen no salió bien y por eso llegó el momento de que se hiciera exámenes y luego de los chequeos le recomendaron dos inyecciones de quimioterapia y 20 sesiones de radioterapia.
Se colocó las inyecciones en el hospital Max Peralta y las sesiones de radio las llevó en el hospital México.
“La gente que te ayuda en este proceso es muy linda, recibí las sesiones en marzo y el primero de abril, Miércoles Santo finalicé el tratamiento. Es una fecha especial, para quienes creemos en el Señor, pero además, me llegó el momento de tocar la campana, un gesto que representa mucha alegría y agradecimiento a Dios.
“No fue un proceso fácil, porque hay que llegar a las sesiones de radio con una serie de cuidados”, manifestó.
-¿Cómo se ha sentido desde ese primero de abril?
Ese día sentí que me estaba graduando. Había una gran felicidad en mí, me acompañó mi esposa y dos de mis hijos y algu nos amigos y mi hermano Carlos. No tengo cómo agradecer a tantas personas por su cariño.
Me recomendaron estar de 15 a 20 días sin asolearme y sin hacer fuerzas. El ejercicio lo podré retomar poco a poco y debido a la radioterapia, el estómago queda muy liviano, por eso debo seguir una dieta y poco a poco puedo ir retomando el consumo de algunos alimentos, como frijoles y leche.
LEA MÁS: “Me duele en el alma”: El reclamo del exarquero Juan Carlos Alfaro al Herediano






