Andrés Mora.24 enero

Los delanteros Jairo Arrieta y Jonathan Moya, de Saprissa y la Liga respectivamente, tienen todas las fichas compradas para ser los sacrificados con las llegadas de Rubilio Castillo y Marco Ureña como refuerzos en sus clubes.

Además de que no tiene contentos a los morados por su baja efectividad, el Monstruo se armó fuerte adelante. Fotografía José Cordero
Además de que no tiene contentos a los morados por su baja efectividad, el Monstruo se armó fuerte adelante. Fotografía José Cordero

Por el lado morado, Jairo ha sido titular durante las primeras tres jornadas, incluso el pasado jueves 17 de enero salió con triplete ante Carmelita y celebró su teja de goles en la Primera División; pero ahora no solo tendrá que batallar con la llegada del goleador hondureño que viene encendido desde Motagua, sino que ya está habilitado para debutar en este Clausura 2019, Johan Venegas.

“Marco Ureña no es más que Jonathan McDonald, es lo mismo pero cada uno tiene que defender el momento de su titularidad”, Juan Diego Quesada.

Con este panorama Arrieta pasará de ser el estelar a, como máximo, una tercera opción para Vladimir Quesada por lo que representan Johan y Rubilio para la institución, sumado a lo que se paga por ellos que no es para que sean suplentes.

Y ni qué hablar del joven sensación y salvador de la fecha uno Manfred Ugalde o Randy Chirino, Orlando Sinclair o Julen Cordero, quienes pintan para ver de vez en cuando una mejenga en la banca, porque la mayoría de juegos podrían tirárselos desde la gradería.

En la acera rojinegra la historia va por el mismo camino y Moya pinta para tener por lo menos un semestre complicado, a pesar de cerrar el campeonato anterior con éxito.

Marco llegó a un equipo que ya tenía más que completa la artillería. Fotos de Diana Méndez
Marco llegó a un equipo que ya tenía más que completa la artillería. Fotos de Diana Méndez

Ureña llega con sello mundialista, el catracho Roger Rojas ya es ídolo por su entrega y anotaciones, Jonathan McDonald es prácticamente intocable en el cuadro erizo y no hay cama pa' tanta gente en la alineación titular de Luis Diego Arnáez.

Durante los primeros tres juegos del campeonato Jonathan salió desde el arranque en dos ocasiones y en la tercera ante San Carlos ingresó de cambio a ver si salvaba la tanda, pero igual perdieron (1-0) en el Morera Soto.

En la fila manuda aparecen nombres como Ariel Lassiter y el joven Jurguens Montenegro, quienes deberán tener muchísima paciencia para esperar alguna oportunidad que llegue tras una expulsión o lesión de sus compañeros.

Madurez será la clave

Desde el punto de vista de un técnico y exfutbolista, esta situación debe ser de fácil manejo en cada una de las instituciones, principalmente porque son grandes equipos, acostumbrados a tener planillas altamente competitivas.

“Me parece que en estos equipos grandes, independientemente si va a afectar anímicamente el hecho de que juegue un jugador por otro, tienen que estar acostumbrados a esa situación y es importante para levantar el nivel. Si está jugando otro compañero y usted se ahueva, usted es el que está perdiendo, los objetivos del equipo son primeros que los individuales. Creo que ya debe haber madurez en ese sentido en todos los equipos”, comentó el exfutbolista de Liga y Sapri, Juan Arnoldo Cayasso.

Moya tendrá que llenarse de paciencia, o convencer de alguna otra manera a Arnáez de que está por encima de sus compañeros. Foto: Rafael Pacheco
Moya tendrá que llenarse de paciencia, o convencer de alguna otra manera a Arnáez de que está por encima de sus compañeros. Foto: Rafael Pacheco

Para el técnico Juan Diego Quesada es simplemente ponerle a rendir para que se abra la oportunidad.

“El tema no es tan difícil, lo que pasa es que hay que tratar de ser justos con todos. Ver en los entrenamientos el interés que tenga en la semana, porque no solo es el partido, también puntualidad, responsabilidad, colaboración con el equipo, hay que tomar en cuenta una serie de aspectos; juega el que tiene mejor rendimiento y para eso hay estadísticas”, destacó Quesada.