Jonathan McDonald vive las horas previas a su último partido como futbolista profesional con una mezcla de emociones, recuerdos y agradecimiento.
El delantero de 38 años se despedirá este domingo de las canchas en un escenario muy especial: el estadio Alejandro Morera Soto donde fue feliz, ganó títulos y cumplió varios de los sueños que tuvo desde niño.
El atacante reconoció este jueves que estos días han sido especialmente sensibles y que ha intentado mantenerse ocupado para no pensar demasiado en el momento del adiós. Sin embargo, regresar a la Catedral rojinegra para disputar su último juego le resulta imposible separar de los recuerdos de una carrera de casi 22 años.
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Muy emocionado
- ¿Cómo se siente, a días de su retiro y enfrentarse a Alajuelense?
Siento montones de cosas, la verdad; todos estos días he estado haciendo otras cosas para mantener la mente ocupada y para no pensar tanto en eso. La verdad es que es muy emotivo; muchos sentimientos, muchas cosas, muchos recuerdos y ya se acerca el momento y entre más se acerca, yo creo que uno se pone un poquito más sensible.
Y regreso a un lugar donde fui muy feliz, donde gané cosas importantes, donde cumplí sueños, metas, anhelos. Volver ahí y jugar mi último partido es un momento muy bonito para mí, para mi carrera y para mi vida.
- ¿Cuáles son sus planes a futuro?
Amo el fútbol, es mi pasión porque crecí con una bola. Mi papá jugó al fútbol; entonces, en casa se ha respirado el fútbol desde que nací. Claramente, voy a seguir ligado al fútbol de una u otra manera.
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Hemos conversado con San Carlos sobre seguir ligado a la institución y al fútbol, así que vamos a tratar de hacerlo de la mejor manera.
Me estoy preparando. Estoy estudiando gestión deportiva porque quiero hacer las cosas bien y la única forma es ser lo más profesional posible. Soy muy perfeccionista en lo que hago y quiero hacerlo bien, sea cual sea el puesto que me toque dentro del fútbol.
- ¿Se considera un jugador privilegiado por poder retirarse contra el club de sus amores?
Sí, totalmente. Hace un año yo me iba a retirar y soy privilegiado, la verdad es que la vida me ha premiado en alcanzar cosas que soñé de niño.
Hace un tiempo, yo contaba que antes de dormir tenía una bola de tenis y la cabeceaba y cantaba mis goles, y ver como eso se transformó en una realidad. Es, a veces, hasta irreal recordar esos momentos y decir “lo logré, lo pude hacer”.
Con esto, quiero dar un mensaje a los muchachos que están iniciando en el fútbol: el éxito no llega solo, hay que trabajarlo, hay que soñarlo y hay que ser hasta un poco obsesivo con ello.
Me puedo retirar, lo soñé toda mi vida, retirarme en un partido oficial y agradecerle a la institución, a la junta directiva de San Carlos, y a la Liga también y muchísimo a Wálter (Centeno), porque accedió para que pudiera jugar.
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- Quisiera que nos dé un mensaje para la afición de San Carlos y de Alajuelense...
He sentido en redes sociales el cariño y el aprecio de la afición sancarleña, de la liguista, de la herediana; inclusive de mi archirrival, Saprissa, he sentido el apoyo de algunos aficionados.
Eso me llena mucho el corazón, saber que hice bien las cosas, dentro de lo que cabe, y que tuve una carrera bastante buena. El mensaje es de agradecimiento total, primero a la afición sancarleña por recibirme, por tratarme como me trataron desde el día en que llegué aquí.
Les agradezco muchísimo poder cerrar mi carrera de esta manera con la paz que San Carlos me generó, con la tranquilidad, la alegría y el disfrutar más allá de la cancha. Estos momentos los agradezco.
Y con la afición de la Liga me siento eternamente agradecido, sé lo que es estar en la gradería, ver a mis ídolos jugar, ponerme la camisa de la Liga y celebrar goles, celebrar campeonatos, ser uno más de los que defendieron la camisa a muerte.



