Andrés Mora.7 junio

Con apenas 25 años, el futbolista de San Carlos Pablo Solano, tuvo que retirarse del fútbol.

A este querido vecino de Barrio San Pablo de Ciudad Quesada no le quedó de otra porque una pubalgia crónica no le dio tregua y lo obligó a tomar esta decisión después de intentarlo todo durante el último año.

Pablo Solano, con la copa de Campeón nacional, fue el último día que compartió con sus compañeros futbolistas . foto Rafael Murillo
Pablo Solano, con la copa de Campeón nacional, fue el último día que compartió con sus compañeros futbolistas . foto Rafael Murillo

“En realidad me empezó desde el año pasado, subimos a primera (junio 2018) y ese año lo jugué todo hasta la final en Jicaral, de hecho ese fue mi ultimo partido oficial, nos dieron un par de semanas y arrancamos la pretemporada para primera, era una exigencia muy fuerte y cuando estábamos terminando me empezó un dolor en el abdomen y me abarcó hasta la pelvis y hasta el día de hoy la molestia no se ha ido”, contó Solano.

Ese tipo de malestar se llama pubalgia y en el caso del defensor central se volvió crónica. Este padecimiento no tiene un tiempo estimado de recuperación y eso lo hizo tomar la decisión de colgar los tacos.

“Estoy tratando de superar el duro golpe del retiro, nunca imaginé retirarme a esta corta edad, uno piensa retirarse por viejo y no por una situación así”, Pablo Solano.

Si él aumenta la actividad física intensa, el cuerpo no lo resiste y se le inflaman los tendones, cartílagos y músculos de esa zona.

Ya el deportista intentó todo, infiltraciones, terapias, tratamiento de plasma y plaquetas (dos veces) y nada.

“Son tratamientos muy dolorosos, que me han ayudado, pero no me sanaron por completo”, recordó el norteño que guarda la fe de sanarse.

Solano se puso por primera vez la chema del campeón nacional a los 10 años, por lo que le duele tomar esta decisión, a pesar de tener claro que la salud es lo primero.

“Primero quiero curarme y estar bien, no quiero que se me quede ahí el dolor. Es un dolor que en su peor momento me dolía hasta darme vuelta en la cama, estornudaba y me dolía, imagínese saltar o dar un pase y por más suave que le diera, me dolía”.

“Ha sido difícil asimilarlo porque uno está acostumbrado a levantarse temprano e ir al estadio y ahora que esa rutina de quince años se cortó ha sido duro, compartir con los camerinos ya no es parte de mi vida, estoy buscando un mejor panorama y también un nuevo camino”, agregó.

Pablo Solano (izquierda) marca a Ulises Segura en un partido entre Saprissa y San Carlos en Tibás. foto Rafael Murillo
Pablo Solano (izquierda) marca a Ulises Segura en un partido entre Saprissa y San Carlos en Tibás. foto Rafael Murillo

La salvada de Pablo es que estudió porque la Asociación Deportiva San Carlos lo becó gracias a unos convenios que tienen con universidades de la zona, por lo que actualmente tiene título de Licenciatura en Administración de Empresas.

“Ahora estoy tratando de superar el duro golpe del retiro, nunca imaginé retirarme a esta corta edad, uno piensa retirarse por viejo y no por una situación así, y menos que el equipo está así de bien, en Concahampions y todo”, indicó resignado.

Por ahora se mantiene físicamente con actividades que no pongan en riesgo el abdomen y la pelvis, puede hacer natación, salir a caminar, trotar un poco, pero no correr con intensidad, también va al gimnasio a hacer rutinas de fortalecimiento.