El volante Kevin Cabezas volvió a jugar en la máxima categoría el pasado fin de semana en el duelo entre su club Puntarenas y el Saprissa, tras su durísima lesión de tibia y peroné.
La grave lesión le ocurrió en un juego con Liga Deportiva Alajuelense por el torneo de Copa ante Escorpiones en septiembre de 2024, algo que le cambió su carrera futbolística por las consecuencias y secuelas que le produjo al mediocampista.
Cabezas habló con La Teja para relatar los problemas que ha tenido desde que sufrió dicha lesión.
“Ha sido muy difícil, pero estoy muy contento, gracias a Dios y a mi familia, ya que he sido muy perseverante y he sabido anteponerme a todo esto; he tenido dos recaídas por diferentes temas.
“En mi paso anterior con Liberia sufrí otro golpe y tuve que hacerme otra cirugía de otro problema que tenía, pero al final ya estoy pleno físicamente. No hay nada como sentirse bien y poder disfrutar al final. La gente se queda con lo que pasó y no sabe nada de la vida de uno. No es que tenga que ser así, pero uno en el fútbol está bastante expuesto, pero estoy muy feliz de poderme sentir jugador”, relató.
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Kevin le comentó a La Teja sobre si pensó incluso en retirarse y las complejas consecuencias que le dejó la fractura.
“No voy a negar que en ciertos momentos pensé en retirarme; esta fractura me dejó una condición, un problema en los dedos que me generaba mucho problema físico. Me costó muchísimo, me tomó muchos meses retomar.Ya cuando me acostumbré a eso, tuve otro golpe y ahí me hice la cirugía.
“Son golpes que le da a uno la vida, cosas que a veces uno no entiende; es normal, creo que uno no espera ese tipo de cosas, pero son pruebas que Dios le pone a uno para seguir trabajando y seguir siendo perseverante”.
“Cuando sufrí la fractura, tuve un problema de nervios, tuve que volver al hospital y todo el proceso. Durante meses los dedos se empezaron a retraer por el daño en el nervio. Yo ya me había resignado, ya que en teoría duraba dos años en mejorar, pero el doctor estaba equivocado.
“Era un síndrome compartimental posterior en la pierna, como que ciertas partes del músculo murieron, y eso retraía los tendones y los dedos. Entonces yo corría con los dedos recogidos, pero no había problema, yo me adapté.
“Así estuve en Sarchí dos torneos; luego, en Liberia, yo iba a empezar a ser titular y ahí tuve un golpe con una fisura, más los dedos, y gracias a una segunda opinión me ofrecieron una cirugía y por eso salí libre de Liberia”, confesó.
El mediocampista admitió que tuvo que endeudarse tras salir de Liberia para poder operarse, ya que el club no le apoyó en la recuperación.
“Me hice la cirugía por mi cuenta, ya que Liberia no quiso apoyarme en ese caso. Asumí los gastos, me hicieron algo en la planta del pie y ya tengo mis dedos normales, por eso me costó tanto.
“Yo asumí toda la recuperación; ya cuando estuve listo, toqué puertas y Puntarenas me dio el chance. Yo gasté más de dos millones de colones, más la rehabilitación que tuve que afrontar también. Entonces, prácticamente, tres millones de colones, quizá un poco más”, agregó.
Pese al difícil momento que le ha tocado enfrentar, el futbolista reveló cuál fue su gran motivación para salir adelante.
“Para mí lo más importante fue mi hijo; yo no me veía en unos años siendo más grande y que él me preguntara si me había retirado o si había dejado botado esto.
“Entonces yo no sabía cómo decirle eso, por eso él fue mi mayor motivación para poder decirle de grande que nunca me rendí y darle el ejemplo. Eso me sacó adelante, mi familia y mi hijo”, señaló.
El jugador mencionó cómo era su día a día en medio de una lesión tan grave como la que le tocó vivir.
“Cuando ya pasé el proceso agudo, empecé a administrar el tiempo entre la rehabilitación, descansar y trabajar como Uber, no todo el día, ya que soy el que se encarga de lo económico en la familia. Me la jugué con Uber y con la deuda que asumí”.
En cuanto a su llegada al Puerto, el volante la asume como su oportunidad de retomar su mejor nivel.
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“Claro que sí, la verdad es que, siendo sincero, por venir de algo tan delicado, se veía difícil la oportunidad en primera división; tenía siempre la esperanza de que sí, y Puntarenas me abrió las puertas. Tengo toda la fe de retomar, solo necesito el chance y minutos.
“Las forma en la que el profesor habló conmigo para venir acá, eso me dice mucho, que voy a tener la oportunidad de poder demostrar otra vez que sí puedo jugar de buena forma. La gente se hace una idea de que nada que ver. Me siento bien físicamente, es la primera vez en casi dos años que me siento así”, acotó.
Cabezas les mandó un mensaje a las personas que pasan por duras lesiones: “Aferrarse a Dios, uno siempre tiene que ser dedicado a Él, también rodearse de gente positiva y mantener la esperanza, eso lo mantiene a uno trabajando fuerte, y como en mi caso, mi familia para demostrar que nunca me rendí”, concluyó Kevin.



