Los pronósticos decían que este miércoles sería un día pasado por agua en Houston, ciudad que de hecho ha sufrido por las inundaciones en los últimos días. Por la mañana, todo parecía indicar que así sería: caía un aguacero capaz de apagar todo el ambiente mundialista previo al partido entre Portugal y Congo.
Pero el clima parece que se dio cuenta del partido que era, el debut de Cristiano Ronaldo en lo que es su sexto Mundial. Cerca de hora y media antes del juego, las nubes desaparecieron, la lluvia se fue con ellas y salió un sol que hizo sentir el calor típico de Houston y animó a la gente, en su mayoría apoyando al Bicho y a su selección.
Lástimosamente para esa mayoría, la salida del sol no terminó siendo un buen presagio, ya que Portugal no se vio bien y terminó empatando 1-1 ante la modesta Congo, un resultado que seguro no estaba en las quinielas de casi nadie.
Pero no nos adelantemos. Antes de hablar de lo que pasó en el partido, hablemos de lo que no se ve en la tele. La previa. A diferencia de este martes, cuando Houston parecía todo menos una ciudad mundialista, este miércoles sí se armó la fiesta. En el metro empezaron los cánticos, que se intensificaron en la larga caminata que hay que darse para llegar al espectacular estadio NRG.
LEA MÁS: João Neves explica lo que significa Cristiano Ronaldo para Portugal
Sí, había muchísimas más camisas de los lusos que de los africanos, pero hay que aclarar dos cosas. Primero, los de Congo eran poquitos, pero benditos. Andaban muy alegres, cantando, bailando y saludando a todo mundo. Ellos entendieron bien que estamos en una fiesta y nos contagiaron a los demás. Segundo, muchos de los que andaban la chema lusa en realidad eran latinos. De hecho, a ratos sentía que me topaba más mexicanos que portugueses, pero claro, eso es lo que ha logrado CR7: que su selección sea un equipo global.
El llamado estadio de Houston, mientras dure la Copa del Mundo, es espectacular. A los que estamos acostumbrados a estadios más pequeñitos, lo deja a uno con la boca abierta por lo enorme y hermoso que es. Además, ofrece montones de opciones de comida, un montón de baños y demás comodidades para tener una experiencia como tiene que ser. En semejante escenario se disfruta mucho más todo, incluso el protocolo previo al juego, con las enormes banderas y todos los jugadores en el centro de la cancha. Hasta se le pone la piel de gallina.
Cristiano Ronaldo, sin duda, se lleva todos los focos. Cuando lo enfocan las cámaras, la gente aplaude; cuando toca la bola, la gente aplaude; cuando da un pase o hace un remate, la gente aplaude. Además, fue impresionante oír a todos los portugueses corear el nombre del jugador. Lo hicieron varias veces durante el partido, pero ni así pudo tener un buen día.
El partido
Ahora sí, hablemos del juego en sí, de lo que todos vimos. La selección lusa se adelantó apenas al minuto 6 gracias a un cabezazo de João Neves, pero nunca logró imponer condiciones y terminó sufriendo ante un rival que mostró personalidad, intensidad y una propuesta ofensiva que complicó a los europeos durante gran parte del encuentro.
Los africanos encontraron el premio a su insistencia justo antes del descanso, cuando Yoane Wissa igualó el marcador con un remate de cabeza al 45+5. El tanto tuvo un significado especial, pues se convirtió en el primero que anota la República Democrática del Congo en una Copa del Mundo.
Ahora, Portugal deberá corregir rápidamente sus problemas antes de enfrentar a Uzbekistán, mientras que la República Democrática del Congo llega fortalecida tras un debut histórico.



