Johan Cortés y Freddy Álvarez compartieron camerino en el Municipal Liberia y juntos dieron el salto a Europa para jugar con el KF Tirana de Albania, un paso enorme en sus carreras, que también fortaleció una amistad que hoy la describen como de hermanos.
Para Johan, Álvarez es mucho más que un compañero de equipo: es un hermano mayor, casi una figura paterna, alguien que lo ha guiado en su primera experiencia como legionario.
LEA MÁS: De trabajar en una piñera a ser legionario en Europa: La inspiradora historia de Johan Cortés
Una prueba durísima lejos de casa
La relación vivió su momento más difícil hace apenas un mes, cuando, recién instalados en Albania, se dio la trágica noticia del fallecimiento de la hijita de nueve años de Freddy.
En medio del dolor y la distancia, Johan no se apartó de su lado.
“Sí, claro, yo siempre estuve con él esos días, nunca lo dejé solo con esas cosas, era lo que correspondía. Creo que todo se basa en eso, en la buena amistad, en ser uno agradecido. Esos son los momentos en los que se ven los verdaderos amigos”, comentó en entrevista con La Teja.
LEA MÁS: Esta sería la desgarradora manera como murió la hija de 9 añitos del futbolista Freddy Álvarez
Cortés incluso se perdió un partido de liga por quedarse acompañando a su amigo en ese momento tan delicado. Para él no había duda: donde tenía que estar era ahí.
Además, destacó que dentro del equipo el tema fue tratado con enorme sensibilidad y que todo el plantel respaldó a Álvarez en distintos aspectos.
Un guía en territorio desconocido
Para el oriundo de la zona sur de Costa Rica, esta es su primera experiencia en el extranjero. Albania ha sido un reto en muchos sentidos. Aunque el 90% de la población habla inglés además de albanés, Johan reconoce que aún no domina el idioma, y ahí ha sido clave el apoyo de Freddy.
“Yo se lo he dicho a él también, que para mí él se ha convertido en un hermano mayor, como un tipo papá, que me ha ayudado mucho.
“Él estuvo muchos años fuera del país; él siempre me aconsejó de buenas formas. Cuando llegamos juntos acá a Albania, él siempre me ayudaba, me aconsejaba, me decía cómo era todo acá.
“Cuando salíamos o yo tenía algún problema para comunicarme en el idioma, él sabía hablar inglés, entonces por ahí me ayudaba y cosas así”, comentó.
En un entorno nuevo, lejos de la familia y la cultura propia, tener a alguien de confianza marca una diferencia enorme. Y Johan lo tiene claro.
El empujón que lo llevó a Europa
La gratitud de Cortés hacia Álvarez también tiene un origen deportivo. Fue gracias a una recomendación de Freddy que surgió la oportunidad en el exterior.
“Él me comenta que le habían preguntado por un central de perfil izquierdo, me dijo que si yo tenía videos. Entonces le pasé mi perfil, hablé con mi representante, este siguió con todo eso y a los ocho, diez días, Freddy me llamó y me dijo que le habían dicho que sí, que se habían interesado mucho en mí y que les gustó lo que vieron”, recordó.
Hoy, en Albania, no solo comparten camerino en el KF Tirana, sino también una historia de apoyo mutuo que demuestra que el fútbol no solo construye carreras, sino también lazos que se ponen a prueba en los momentos más duros.


