El exguardameta Juan Carlos Alfaro labró una exitosa carrera con el Club Sport Herediano y su hijo, Juan Ignacio quiso seguir los pasos de su papá y hasta debutó con el equipo florense.
Sin embargo, una serie de decisiones que se tomaron hace algunos años dejó al muchacho fuera del equipo de sus amores y esa es una espinita que guarda el exportero de 54 años.
Alfaro, quien además defendió los arcos del Municipal Puntarenas, Carmelita, San Carlos y Pérez Zeledón, también labró un camino fuera de la cancha y mientras era futbolista sacó tiempo para estudiar, gracias a una beca y hoy labora como administrador de empresas.
Don Juan Carlos, recordado por marcarle un golazo a Pérez Zeledón de tiro libre, mientras jugaba con los chuchequeros, en la temporada 1999-2000, aseguró que Juan Ignacio, formado en liga menor y con condiciones físicas y técnicas destacadas, fue visto en su momento como el portero del futuro del equipo florense; sin embargo, las constantes cesiones a préstamo terminaron frenando su consolidación en el club rojiamarillo.
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En la actualidad vive en la Ciudad de las Flores, junto a su esposa, doña Rocío, y su hija, Mariana, mientras que Juan Ignacio sigue haciendo su carrera en el fútbol universitario de los Estados Unidos.
Momentos difíciles
Don Juan Carlos vivió intensamente el debut de Juan Ignacio, quien tuvo la oportunidad de jugar con el primer equipo de Heredia, en un partido entre Limón y el Team, en el 2018. Ese día, el muchacho entró a la cancha, a raíz de la expulsión de Daniel Cambronero.
“Él se formó en las ligas menores del Herediano y Paulo César (Wanchope) le dio la oportunidad, jugó como cinco partidos. Luego, Jafet lo prestó a Guadalupe FC, pero ahí no jugó, lo mandaron al Municipal Grecia, también a préstamo.
“En esos equipos jugó poco y luego llegó a Carmelita, en donde sí sumó un poco más de minutos y hasta estuvo en las finales, pero no clasificaron y diay, esa era la posibilidad de que volviera a Herediano, pero lo dejaron libre.
“A nosotros nos decían que era el portero del futuro de Heredia, por su físico (mide 1.92 metros), por las condiciones que tenía, pero no le dieron una nueva oportunidad y ahí fue donde se decidió que hiciera carrera fuera de Costa Rica”, recordó.
En el 2021, Juan Ignacio hizo maletas y llegó al Iona Gaels Men’s Soccer, equipo de la Universidad de Iona, en New Rochelle, Nueva York. Allí estuvo cerca de tres años y según contó su papá, fue capitán, elegido como el mejor portero del torneo universitario.
“Cerró su ciclo con esa universidad y luego lo buscaron otras universidades y decidió quedarse en una de Florida, llamada F. Atlantic Owl. Estuvo muy bien los primeros partidos y en una jugada sin gracia, en una salida, tuvo un choque con un delantero y sufrió una lesión de ligamento cruzado.
“La universidad le extendió el contrato para operarlo y ya está recuperado. Ahorita está con una universidad que se llama Texas Tech, tiene una sede en Costa Rica y está muy bien. Y no es porque sea mi hijo, pero porteros con las condiciones que él tiene, en este momento no hay.
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“Es hábil, es un gato debajo del marco, pero les da miedo arriesgarse, hoy vemos porteros grandes y no apuestan por jóvenes, se habla del cambio generacional, pero en el caso de los porteros uno no lo ve y hay arqueros buenos, pero que ya tienen sus años, como Leonel Moreira, Minor Álvarez y me duele en el alma, porque Heredia es el equipo de mis amores y no tuvo la oportunidad de crecer en el equipo”, contó.
Una nueva vida
Don Juan Carlos es un apasinado del deporte; sin embargo, hace tiempo dejó de jugar fútbol, por una molestia en la rodilla.
“Quise dejar el fútbol por completo, para dedicarme más a mi familia. Mi hija menor está estudiando, está en un coro y está preparándose para ir a la universidad. He querido dedicarle más tiempo a la familia, me despreocupé de mí para preocuparme por mis hijos.
“Luego de retirado, a inicios del 2000, participaba en un equipo de veteranos, en donde estaba Mauricio Solís, pero para evitar una lesión y que eso me costara mi trabajo, decidí hacerme a un lado y disfrutarlo de otra forma.
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“El fútbol me dejó grandes cosas, me dejó una profesión, mi familia y viví momentos muy bonitos; como el gol que marqué de tiro libre jugando con Puntarenas. El entrenador, Mario Silva siempre me decía que tenía cualidades para los tiros libres y me tocó hacerle un gol a Pérez Zeledón, el portero era Dexter Lewis”, recordó.
¿Qué opina del rendimiento de los porteros del torneo local?
“Veo que hay un trabajo más profesionalizado. Antes todo era más fuerte, más extenuante y los porteros teníamos las piernas gruesas y dábamos unos brincos impresionantes. Ahora se vive otra realidad y el trabajo del arquero lo veo más mecánico, más minucioso.
“Los porteros son más especializados, y trabajan ciertas situaciones del juego de manera diferente a lo que uno hacía. Me parece que Adonis Pineda (Puntarenas FC) es un buen portero, al igual que Bryan Segura”, afirmó.




