Andrés Mora.28 octubre, 2019

Wálter Centeno es quien hace las alineaciones de Saprissa, el que decide quién queda en banca, pero en el terreno de juego el control lo tiene Michael Barrantes.

Michael discute hasta con el técnico para ver cómo acomodan a los compas. Foto: Rafael Pacheco
Michael discute hasta con el técnico para ver cómo acomodan a los compas. Foto: Rafael Pacheco

En cada una de las 19 jornadas que ha disputado el Sapri ha quedado en evidencia el papel importante que tiene el experimentado volante, quien no solo debe preocuparse por cumplir su función como central en el medio campo, sino también debe estar en todas para que los compañeros no se pierdan y los agarren mal parados.

Barrantes está sacándole el jugo a sus 36 años, a la experiencia acumulada de su primera etapa con los tibaseños (2007-2010), de haber jugado en el Aalesunds F. K., de Noruega; en el Shanghai Shenxin y Wuhan Zall, de China, y además Cartaginés, el Municipal Grecia, Ramonense y Puntarenas.

Lo jugado nadie se lo quita.

Llegó la ayuda
Este lunes inició labores Marco Herrera como asistente técnico del primer equipo. Marco junto a Andrés Arias, que sigue en su puesto, serán las mano derecha de Paté Centeno en el cierre del apertura 2019.

Michael se arrima cada vez que puede a hablar con Paté, regaña cuando las cosas salen mal –algo que probó Yostin Salinas el domingo en la mejenga contra el Team– y coloca a los que andan como el chiquito de la Llorona.

“Siempre he tenido eso, lo que pasa es que ahora tal vez se nota un poco más porque el grupo es un poco más joven, no somos (en Saprissa) tantos jugadores de experiencia. Tal vez no lo tuve antes en la primera época por acá porque en ese momento me tocaba escuchar y recibir órdenes y acatarlas”, recordó Barrantes.

“Ahora soy uno de los más experimentados del grupo, entonces me toca asumir ese rol. Tengo el apoyo del cuerpo técnico y de los compañeros; intento transmitir y que se plasmen mejor las ideas que tiene Wálter y que se trabajan durante la semana”, agregó.

Michael tiene criterio para armar el cuadro, en febrero del 2018 mostró su licencia A, así que ya puede dirigir.

En aquel momento dio qué hablar porque el Sapri era dirigido por Vladimir Quesada, quien tomó las riendas del club sin haberse graduado y tuvo que ponerse las pilas para cumplir con todas las clases.

Michael salió un poco golpeado este domingo, pero aseguró que llegará con todo al jueves para enfrentar al Olimpia por Liga Concacaf. Foto: Rafael Pacheco
Michael salió un poco golpeado este domingo, pero aseguró que llegará con todo al jueves para enfrentar al Olimpia por Liga Concacaf. Foto: Rafael Pacheco

Michael dice que tiene suerte que los chamacos del club porque están en todas y ponen atención.

“Son muy receptivos, lógicamente durante el partido puede haber un tema de polémica o discusiones, pero son normales porque todos estamos calientes, pero de verdad el grupo es muy sano, bastante inteligente y capaz de recibir todo tipo de orden", señaló.

Contra el cuadro florense, los últimos minutos fueron tensos porque una parte de las lecciones que se daba era cómo manejar con calma los últimos minutos para evitar el Team empatara.

Saprissa ganó esa mejenga 2 a 1.

“Todos hemos pasado por esa etapa, todos vamos a ir creciendo en algún momento y ellos (los más jóvenes del equipo) deben entender que hay partidos que se van a jugar los noventa minutos igual y hay otros en los que se tiene que cambiar un poco la estrategia y el orden. Pero estoy contento porque es un camerino bastante receptivo y tienen bastante claras las cosas”, comentó.

Llegan cansados

Michael no pudo jugar los 90 minutos contra el cuadro florense porque se resintió de un golpe que tiene detrás de la rodilla izquierda.

Aseguró que sí estará listo para el duelo de este jueves contra el Olimpia en la vuelta de las semifinales de la Liga Concacaf, pero señala que se están resintiendo por jugar tan seguido.

Michael tiene que estar en todas. Foto: Rafael Pacheco
Michael tiene que estar en todas. Foto: Rafael Pacheco

Los tibaseños registran 27 partidos en 101 días (una mejenga cada tres días).

“Si uno no está al cien por ciento, sobre todo en los últimos minutos, cuando el partido se va a poner más bravo, hay que darles un espacio a los compañeros que están al cien por ciento. Lógicamente es por el trajín de partidos que tiene uno encima, pero es un tema más de cuido y de responsabilidad con el equipo”, señaló.

La segunda ronda –según Barrantes– va a estar durísima.

“La planificación es por clasificar y después viene el otro torneo, que es la cuadrangular. Cuando usted ya clasifica independientemente el equipo que sea va a tener las mismas opciones, el torneo está fuerte, los equipos bien preparados, unos han tenido alzadas, otros hemos tenido altibajos. Va a estar bastante bonito, ojalá los que entremos demos el mejor espectáculo”.