Tras 28 años de ausencia, Noruega regresó este martes al Mundial con una victoria por 4-1 ante Irak de la mano de su estrella Erling Haaland, quien en su bautizo mundialista marcó doblete y fue la figura del partido.
La selección dirigida por Stale Solbakken confirmó las expectativas de llegar a la Copa del Mundo con una generación considerada como la mejor de su historia, y arrancó con buen pie en el Grupo I en un torneo al que no era invitada desde Francia 1998.
Al minuto 29, el Androide se barrió para pescar un balón cruzado y convertirlo en su primer tanto mundialista. Cuando la fiesta parecía teñida de rojo, llegó el empate parcial del conjunto iraquí con un soberbio cabezazo del experimentado delantero Aymen Hussein (39).
La igualdad solo consiguió despertar de nuevo al gigante. En una rutinaria salida del equipo iraquí, el portero Jalal Hasan recibió un pase que se fue quedando corto ante los ojos de un Haaland que presionó el despeje y lo convirtió en gol (43’).
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En la segunda mitad, Noruega ratificó su poder colectivo y ofensivo con actuaciones sobresalientes del mediocampista Martin Ødegaard, del Arsenal inglés, y del peligroso delantero del Atlético de Madrid, Alexander Sorloth.
El 3-1 lo marcó de cabeza el defensa del Génova Leo Ostigard, al minuto 76’, y al borde del final llegó el cuarto, de Hussein en contra, tras un borbollón en el área (90+6).

