Lo que para muchos era un vehículo viejo y olvidado, para don Moisés Flores se convirtió en una de sus grandes pasiones. Hace ocho años encontró un Jeep Willys del año 1968 abandonado en una bodega en San Miguel de Grecia, donde pasó cerca de 25 años, y decidió devolverle la vida, en un proceso de restauración que le tomó casi cuatro años.
Don Moisés, vecino de Sarchí, compró el vehículo por ¢500 mil y comenzó a trabajar en él prácticamente desde cero; hoy, ese Willys es mucho más que un vehículo antiguo: es el compañero de don Moisés para hacer mandados, viajar por el país y participar en actividades con otros amantes de estos carros militares.
Lo ha llevado a lugares como San Carlos, Sarapiquí, Tierra Blanca, Turrialba y San Vito, además de encuentros relacionados con la historia militar de Costa Rica. Su afición por los Jeep comenzó hace unos 15 años y es tan grande que actualmente tiene cuatro Willys. Sin embargo, este modelo de 1968 ocupa un lugar especial, pues fue el que rescató del abandono y al que le dedicó años de trabajo para devolverle la vida.
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Empezar de cero
- ¿Desde hace cuánto tiene ese carrito?
Desde hace ocho años, lo compré en San Miguel de Grecia. Estaba abandonado, tenía unos 25 años metido en una bodega, lo compré y duré casi cuatro años para restaurarlo.
- ¿Qué tuvo que hacerle para dejarlo como nuevo?
Cambiarle todas las piezas, la lata del piso estaba fea, el motor es un Perkins con una caja de cuatro, pero estaba trabado, así que tuve que darle mantenimiento al cabezote, la bomba de inyección y a los inyectores.
Además, tenía 22 años de que no pagar el marchamo y logré acomodarme con eso; y desde hace cuatro años, ya lo ando para arriba y para abajo.
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Originalmente, el carro es azul, entonces para no hacer mucho enredo con los papeles lo dejé igual, nada más que le cambié un poco el tono y le puse una lona nueva y tapicé los asientos.
- ¿Y cómo logró dar con él?
Una persona que conozco me contó que en Grecia había un Jeep, que se había usado para transportar café y que tenía años de estar guardado.
Fui a verlo, pero no habíamos llegado a un arreglo, esperé unos meses y logré negociar con la familia del dueño y así pude adquirirlo.
- ¿Y cómo le saca el jugo a esta joyita?
Me gusta llevarlo a eventos. Hemos estado en aniversarios de la Abolición del Ejército, cada primero de diciembre
Me gusta ir con mi esposa a la playa, vamos a San Carlos, a Zarcero, me gusta llevarlo a la Feria de la Cebolla, en Tierra Blanca de Cartago y hemos ido a actividades en Turrialba.
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Es un carro muy económico y como tiene dirección hidráulica, se conduce de manera más confortable.
Soy un enamorado de los Jeeps; tengo otro carrito de esta marca y es una marca muy agradecida, puedo andar con ellos donde quiera y es una marca única, me encanta andar con ellos a todo lado.









