Redacción .13 diciembre, 2018

En la Liga siempre rajan por ser el equipo tico con más interacciones en redes sociales, aunque nunca aclaran si los comentarios son positivos o negativos, y no dudamos que este diciembre será igual.

La fiesta que montó personal del equipo en el palco norte del estadio, después de la derrota en penales contra el Team, sigue dando de qué hablar en redes y es que los fiebres no comen cuento.

Enio Cubillo es el encargado de cuidar la cancha del Morera Soto. Fotografía TMS
Enio Cubillo es el encargado de cuidar la cancha del Morera Soto. Fotografía TMS

En la Liga dijeron que el palco donde estuvo Enio Cubillo, el fotógrafo del equipo Rubén Murillo y hasta el jugador Rónald Matarrita, entre otras personas, era corporativo, que no tenían incidencia en lo que las personas hagan ahí y que tampoco era que ellos se lo abrían.

Sin embargo, un fiebre posteó en Twitter que eso no podía ser así, porque en otros momentos sí se metieron a defender a Enio, dueño del palco y encargado de poner y cuidar la gramilla del Morera Soto y de los campos de entrenamiento de Turrúcares, mientras que esta vez quisieron hacer ver que no sabían nada del tema.

Pedro Gamboa escribió en su Twitter lo siguiente: “No quería mencionar nada del tema, pero me da cólera ver cómo dicen que la Liga no tiene injerencia en lo pasó en el palco de @TMSgrass porque es algo privado, pero sí sacaron un comunicado defendiendo a la empresa cuando pasó lo que pasó en el Azteca, cuando el Azteca tiene mucho menos que ver algo con @ldacr, ¡qué incongruencia!”, añadió Gamboa.

Otros postearon que se iban a quedar con las ganas de que los dirigentes les contestaran porque solo lo hacen cuando les conviene.

Y eso es para que los dirigentes vean que los fiebres no comen cuento, porque es verdad que la misma Liga, por medio de su departamento de prensa envió un comunicado a la prensa, el 10 de noviembre, de parte de Cubillo, donde él defendía que su empresa solo construyó la cancha del Azteca pero no le daba mantenimiento, después de la clausura de un juego de fútbol americano ahí por el mal estado de la gramilla.