El sábado anterior, el joven Derek Woodly vivió una noche que quedará marcada para siempre en su carrera: el extremo cumplió el sueño de debutar en la primera división con Saprissa, en el clásico del buen fútbol ante Herediano.
En la gradería del estadio Carlos Alvarado estaba su padre, el exdelantero Johnny Woodly, quien a lo largo de su carrera jugó con varios equipos, entre ellos Cartaginés, San Carlos y Alajuelense, pero nunca vistió la camisa morada.
Woodly vivió con todo el estreno de su muchacho. Derek tiene 18 años, mide 1.87 metros y llegó a Saprissa en el 2017. En el 2023 jugó a préstamo en el Club Sport Uruguay y luego de un exitoso semestre en el equipo lechero, volvió al conjunto tibaseño.
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Derek hizo la pretemporada con el Monstruo para el torneo de Clausura 2026, fue convocado a Los 90 minutos por la vida y su trabajo ha sido del gusto de Vladimir Quesada. El fin de semana entró al minuto 84, en lugar del nicaragüense Bancy Hernández.
Un sueño cumplido
Johnny, quien actualmente es el presidente de Asoden (Asociación de entrenadores de fútbol de Costa Rica), contó cómo fue que Derek inició en el fútbol.
“Desde pequeño me acompañó en mi carrera, creció entre bolas, partidos y entrenamientos, a los 8 años comenzó a mostrar más gusto por la pelota.
“Siempre ha jugado como delantero centro y cuando tenía 9 o 10 años ya lo ponían como 9, pero cuando llegó a Saprissa lo ubicaron como extremo, por lo que puede jugar en ambas posiciones”, comentó.
Woodly es el segundo de tres hermanos: el mayor, llamado Keylor, tiene 23 años, estudia Arquitectura y juega futsal, mientras que el menor, llamado Dwayne, tiene 16 años y también juega en Saprissa, en la categoría u-19.
“A uno se le pone la piel de gallina, uno disfruta el momento, porque como papá sabe lo que se ha sacrificado, todo el esfuerzo, la disciplina”.
— Johnny Woodly, exdelantero y padre de Derek Woodly.
Fue el viernes, tras el entrenamiento, cuando le avisaron al joven Derek que estaría en la suplencia contra el “Team”, lo que emocionó a toda la familia.
“Él no sabía que iba a ser tomado en cuenta y cuando le comentaron que estaba en la planilla estaba muy feliz, es el sueño de todo joven, llegar a primera división y estaba muy motivado, el haber pasado por la Liga de Ascenso le hizo tomarse el llamado con mucha responsabilidad.
“Me llamó y me contó que estaría en la banca, y era imposible no emocionarse, porque sabemos lo que se ha esforzado, lo que ha trabajado para ganarse un espacio en el primer equipo.
“Y como padres, siempre nos sentimos felices por ver a nuestros hijos cumplir nuestros sueños. Me dediqué al fútbol por 21 años y son muchos los que tienen un sueño, pero son pocos los que lo pueden lograr, el objetivo es fácil, pero lo complicado es mantenerse y uno sabe lo que cuesta”, añadió.
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Johnny y su esposa Andrea no lo pensaron dos veces para irse al estadio de Santa Bárbara y contó cómo vivieron el momento en que Derek entró a cancha.
“A uno se le pone la piel de gallina, uno disfruta el momento, porque como papá sabe lo que se ha sacrificado, todo el esfuerzo, la disciplina. El año pasado sufrió una lesión que lo tuvo fuera de las canchas por casi un año y fue difícil, porque uno sabe el amor que tiene por el fútbol.
“Mi esposa estaba muy emocionada, las mamás a veces son más sentimentales y ella sí derramó algunas lágrimas, estaba muy pendiente de lo que estaba haciendo. Es el sueño por el que tanto ha trabajado”, dijo.
En la actualidad, Derek juega con el equipo sub-21 del Monstruo y luego del encuentro le contó a su papá cómo se sintió en su primer partido con el cuadro mayor:
“Estaba muy feliz, pero también se sentía molesto por el resultado, nadie quiere perder, lástima que no se pudo ganar, pero se mostró satisfecho por lo que vivió, por el sentir de la afición y quiere sumar más minutos”, afirmó.


