Un 11 de febrero de 1987 la historia del fútbol de Costa Rica cambió cuando Alajuelense alzó la Copa de Campeones de la Concacaf por primera vez para un club nacional.
Los erizos triunfaron aquel día 2-1 ante el SV Transvaal de Surinam en el estadio Morera Soto con tantos de Juan Cayaso y Luis “Neco” Fernández para ganar el torneo que correspondió a la temporada 1986.
Aquel cetro se celebró por todo lado, pues fue una emoción que no se conocía en el país y que además le dio a la Liga la oportunidad de jugar la Copa Interamericana ante el River Plate de Argentina.
Un título que abrió fronteras y marcó una generación
Uno de los protagonistas de aquel certamen fue el arquero Alejandro González, quien recordó la importancia de aquella copa y lo que significó para el grupo.
“Es un muy lindo recuerdo, el sentimiento es muy grande, es una marca que nos quedó en el corazón, como con los campeonatos nacionales, son todos lindos, pero ese fue especial. Me acuerdo todo lo que significó entonces, fue algo muy grande.
“Fue algo muy importante para todos nosotros por lo que marcó, lo que significó en ese momento y que después nos permitió jugar contra River Plate, que para ese momento era como enfrentar al mejor equipo del mundo”, recordó el querido exportero con La Teja.
El River Plate de los 80: un reto comparable al Real Madrid actual
Para González, la historia de lo que hizo en aquel momento fue imborrable. Ya luego vinieron otros títulos de equipos nacionales, pero la marca de ser primero ahí queda.
“Lo que era ese River Plate con las figuras que tenía... sería como jugar en este momento con el Real Madrid; y que llenó este estadio. La gente que tiene de unos 45 años para acá posiblemente diga que recuerda ese partido, porque fue un evento muy grande”, dijo.
Además de González, en aquel equipo figuraron como titulares Miguel Ángel Vargas, Franco Benavides, Rodolfo Mills, José Carlos Chaves, Róger Flores, Juan Cayasso, Víctor Sánchez, Omar Arroyo, Jorge Mario “Gugui” Ulate y Melvin Araya.
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Tres técnicos en un mismo camino al título
Durante el torneo, la Liga contó con tres entrenadores diferentes: en la final estuvo el checo Josef Bouska; mientras que el holandés Theodorus Cremmers dirigió en la primera ronda, y Carlos Watson lo hizo en la segunda y tercera fases.
Aquella consagración no solo significó el primer título de Concacaf para un club costarricense, sino que abrió la puerta para que otros equipos nacionales soñaran en grande en el plano internacional.



