Lo que antes parecía impensable, hoy es una realidad documentada: mensajes directos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han logrado inclinar la balanza electoral en países como Argentina y Honduras.
Ante la cercanía de las elecciones en Costa Rica, académicos de la Universidad Nacional (UNA) analizan si el país podría ser el próximo escenario de este fenómeno de injerencia política.
El caso más reciente ocurrió en Argentina, donde Trump respaldó abiertamente al candidato Javier Milei. La estrategia no fue solo diplomática, sino económica: Trump amenazó con retirar el apoyo financiero si Milei perdía. “Si no gana, nos vamos. Si pierde, no seremos generosos con Argentina”, sentenció el norteamericano días antes de que el partido argentino lograra un rotundo 40.7% de los votos.
Un escenario similar se vivió en Honduras. Allí, Trump calificó al candidato conservador Nasry Asfura como el “único aliado real de la libertad”, acompañando su mensaje con la advertencia de recortar toda ayuda económica si ganaba la oposición.
El tablero se sacudió definitivamente cuando Trump indultó al exmandatario Juan Orlando Hernández, lo que impulsó la victoria de Asfura en una contienda reñida.
¿Podría ocurrir lo mismo en Costa Rica?
A menos de un mes de que los costarricenses acudan a las urnas, los académicos Carlos Murillo, de la Escuela de Relaciones Internacionales, y José Andrés Díaz, del Idespo-UNA, analizan este riesgo con matices importantes:
Murillo no descarta que Trump utilice su red social, Truth Social, para manifestar apoyo al proceso electoral costarricense, ofreciendo incrementar programas de cooperación si gana el oficialismo.
Para el experto, el interés de Trump no es el narcotráfico ni la migración, sino asegurar que en América Latina existan gobernantes que compartan su visión de mundo.
Ya existe un precedente de contacto político: la reunión de la embajadora Catalina Crespo con el congresista republicano Mario Díaz-Balart para discutir el levantamiento de la inmunidad del presidente Rodrigo Chaves.
Los frenos a la injerencia: Tradición y Geopolítica
Por su parte, José Andrés Díaz del Idespo-UNA considera que, aunque la administración Trump ha retomado una política más intervencionista —evidenciada con las recientes acciones en Venezuela—, una injerencia directa en Costa Rica es todavía “poco probable”.
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Díaz argumenta que la tradición democrática del sistema costarricense y el respeto internacional que este genera sirven como escudo.
También señala que la política exterior de EE. UU. suele enfocarse en amenazas geopolíticas de mayor escala, por lo que intervenir en un país “pequeño” como Costa Rica podría generar tensiones diplomáticas innecesarias, a menos que se haga mediante mecanismos indirectos de bajo perfil.
A pesar de las distintas opiniones, los expertos coinciden en que el escenario es inédito. La incertidumbre que rodea las relaciones entre la administración Trump y América Latina deja una pregunta en el aire que se resolverá en cuestión de días: ¿lanzará el mandatario estadounidense alguna señal que altere el rumbo de las elecciones en Costa Rica?



