El sancarleño Danny Ríos creció entre ensayos de su papá, aprendió a tocar el güiro, la batería y la percusión. Hoy demuestra que el talento no entiende de límites
El sancarleño Danny Ríos creció entre ensayos de su papá, aprendió a tocar el güiro, la batería y la percusión. Hoy demuestra que el talento no entiende de límites