La querida chef y presentadora Doris Goldgewicht abrió su corazón este miércoles y no pudo contener las lágrimas al recordar al único amor de su vida, en una fecha especialmente dura para ella.
Doña Doris conversó con La Teja luego de compartir en sus estados de Instagram un emotivo mensaje dedicado a su esposo, don Israel Goldgewicht, quien falleció el 1° de julio del 2008 y dejó una huella imborrable en su vida.
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Un cumpleaños que remueve recuerdos profundos
Este 21 de enero, don Israel habría cumplido 77 años, una fecha que cada año remueve sentimientos profundos en la reconocida chef y que la tiene muy sensible.
“Hoy (21 de enero) estaríamos celebrándote tus 77 años, mi vida. Me imagino el queque de chocolate, más todos tus antojos que te hubiéramos hecho y el fiestón con tus familiares cercanos. Me imagino que en el cielo estará celebrándolo. Nunca te hemos olvidado, nunca. Felicidades”, escribió Doris en sus redes sociales.
El mensaje lo acompañó con una fotografía de don Israel y una seguidilla de imágenes íntimas que retratan la intensa relación de amor y complicidad que compartieron y que hoy son recuerdos que ella atesora profundamente.
El queque de chocolate y los recuerdos que siguen vivos
Entre las imágenes compartidas, una muestra a don Israel celebrando uno de sus cumpleaños con su queque favorito de chocolate, justo como lo mencionó doña Doris en su romántico y nostálgico mensaje.
Este medio amplió con la chef sobre lo que significa para ella cada 21 de enero, una fecha que, según nos dijo, la sacude emocionalmente, al igual que cada aniversario o celebración familiar que revive los momentos junto a su marido.
“Hoy hubiera cumplido años el amor de mi vida. Él era mi esposo. Lo que más recuerdo de él es tener una sombra detrás mía que me amaba y me abrazaba. ¡Ya me pusiste a llorar!”, dijo doña Doris conmovida.
“Quisiera volver a abrazarlo”
“Las lágrimas que uno pueda derramar para él y por él son bienvenidas”, agregó, luego de una disculpa de este medio por tocar un tema tan sensible.
“Hay una canción que dice: ‘Si pudieras del cielo un segundo escapar, solo quiero volverte a abrazar’. Sí, eso es lo que quisiera hoy (este miércoles). Quisiera abrazarlo, la verdad. Me afecta mucho los días de cumpleaños, los días de aniversario, de fiestas de la familia porque él no está y aunque me pueden decir que está arriba en el cielo y todo, quiero ese abrazo”, expresó en una de sus declaraciones más honestas.
Un amor que nació en la adolescencia y nunca terminó
La ocasión es “totalmente emocional” para Goldgewicht, pues el amor con don Israel fue profundo, intenso y comenzó cuando ambos eran apenas adolescentes, una relación que, según ella, ni siquiera la muerte logró romper.
“Nosotros nos quisimos demasiado. Nuestra relación empezó cuando yo tenía 11 años y él 13. Jalamos siete años, estuvimos casados 38 y mientras él vivió, nunca jalé ninguna maleta, ni un peso, todo lo hacía él”, recordó con la voz entrecortada.
El dolor de la enfermedad
Doris también confesó que su esposo sufrió mucho durante su enfermedad, especialmente por verla asumir responsabilidades que siempre fueron de él.
“Cuando se enfermó, porque tuvo un cáncer muy feo, lo más triste para él fue que yo tuviera que tomar las riendas, eso fue algo muy triste para él”, destacó.
Amor a primera vista y una historia para toda la vida
Recordó que vivió con su marido un verdadero amor a primera vista. Se conocieron en un club tipo scouts del San José de aquellos tiempos, cuando él bajaba unas escaleras y ella quedó flechada.
“Tengo una carta que le escribí a mi prima y le cuento que me enamoré de él y que fuimos a los patines y me dio un beso. Algún día la voy a enseñar (la carta), porque mi prima me la devolvió y está en mi baúl de los recuerdos. Cuando me muera y saquen ese baúl de los recuerdos, mis pobres hijos se van a morir”, dijo entre risas.
La pareja se casó el 12 de abril de 1970, dando inicio a una vida juntos marcada por el amor y la felicidad.
Raíces y recuerdos imborrables
“Fue una persona muy especial. Nosotros nacimos aquí, aunque tengamos esos apellidos, nacimos aquí (en Costa Rica, son hijos de extranjeros). Él era más tico que yo, se crió en Limón, y yo amo la provincia de Limón. Sus padres vinieron a Limón y se quedaron ahí y trabajaron, pero él nació en Cartago porque en ese tiempo en Limón no había buenos médicos, se fue de inmediato a Limón y allá vivió hasta los 11 años”, repasó sobre la historia y raíces del amor de su vida y padre de sus dos hijos.
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