La esposa del futbolista Jonathan Moya ya empezó a sufrir por la ida del jugador a Arabia Saudita.
El exdelantero de Liga Deportiva Alajuelense (LDA) fue fichado por el equipo de Al-Bukiryah, de la segunda división de este país, y el contrato es por un año.
Aunque es una gran oportunidad para el futbolista, de momento, le tocó viajar solo y dejar a su familia en Alajuela mientras se instala en su nueva casa.
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Joseline Valverde contó en su cuenta de Instagram que lo más difícil de tener “al marido al otro lado del mundo” es la diferencia horaria.
Según explicó, esta es como de 12 horas, entonces, mientras él está durmiendo aquí es de día, por lo que casi no se pueden comunicar.
Además, está sufriendo porque ya no tiene a quién contarle cómo estuvo su día o chismear mientras está en su casa por las noches.
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“¿Qué se hace cuando se tiene al marido al otro lado del mundo, con un horario contrario? Ya no tengo a quién llegar y contarle todos los chismes del día o, simplemente, hablar de cualquier tontera porque mientras él está dormido yo estoy despierta”, mencionó.
La empresaria y modelo explicó que, aunque le hubiera encantado viajar con su esposo, de momento, no podrán estar juntos, porque no puede dejar su negocio por tanto tiempo.
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Ella tiene un salón de belleza en el que hace cejas, por lo cual no puede dejar a sus clientas de un día para otro.
“Una de las razones por las que no me fui de una vez con mi esposo es porque tengo mi negocio, tengo una agenda que cumplir, tengo mi clientela, y no es que las vaya a abandonar de la noche a la mañana, eso jamás va a pasar; además, las aprecio muchísimo. Entonces, no hay cejas para rato, obviamente, la forma de organizar la agenda va a cambiar un poquitico, porque voy a estar posiblemente viajando, pero ustedes tranquilas”, les dijo a sus clientas.
Otro punto que la tiene sufriendo es que cuando viajen a ver o vivir con Moya, tanto a ella como a su hija, les va a tocar cambiar de vestimenta, pues en Arabia las mujeres deben usar una túnica larga y holgada, que debe cubrir todo el cuerpo y, además, usar un velo en la cabeza. Es decir, prácticamente, solo la cara pueden andar descubierta.
Ella tiene otro hijo menor, pero con él no habría ningún problema con la vestimenta, solo con su educación porque ya entró a la escuela.