La llegada del rey Felipe VI a Costa Rica no pasó desapercibida, pero más allá de su visita oficial, hubo un detalle que se robó todas las miradas: el impresionante avión en el que aterrizó en el país.
El monarca español llegó a San José para participar en la toma de posesión de la presidenta electa Laura Fernández Delgado, un evento histórico que marca una nueva etapa política en el país.
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Pero mientras muchos estaban atentos al acto protocolario, otros no pudieron evitar fijarse en la aeronave que lo trajo: un Airbus A310 que, lejos de ser un avión cualquiera, es prácticamente un hotel volando.
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Un avión digno de un rey
De acuerdo con datos de la revista Semana, este avión pertenece al 45 Grupo del Ejército del Aire de España y fue adquirido en 2003 para reemplazar modelos más antiguos.
Lo curioso es que, aunque originalmente tenía capacidad para más de 200 pasajeros, fue completamente remodelado para ofrecer comodidad de alto nivel, reduciendo su espacio a apenas unas 60 personas en primera clase.
Dormitorios, duchas y hasta sala de reuniones
Este Airbus no es solo para sentarse y viajar. Está diseñado para largas distancias y para que quienes van a bordo puedan descansar o incluso trabajar como si estuvieran en tierra.
En su interior hay dos dormitorios con camas, ideales para viajes largos como el que hizo desde Europa hasta Costa Rica. Además, cuenta con dos baños con duchas, una sala de reuniones y hasta un área de comedor.
También tiene una cocina completamente equipada y asientos de cuero ajustables, pensados para la comodidad total durante el vuelo.
Un “hotel en el cielo”
Otro detalle que impresiona es su capacidad de vuelo. Esta aeronave puede recorrer hasta 10.000 kilómetros sin escalas, lo que le permite completar trayectos transatlánticos en unas 12 horas.
Además, alcanza velocidades cercanas a los 850 kilómetros por hora, combinando potencia con confort.
Sus dimensiones también llaman la atención: mide unos 46 metros de largo y 15 de alto, lo que explica cómo puede albergar tantas comodidades en su interior.
La razón de su visita
El rey Felipe VI llegó al país como representante de España en la toma de posesión de la nueva presidenta, una tradición que mantiene desde hace años en distintos países de Iberoamérica.
Su presencia en Costa Rica refuerza los lazos diplomáticos entre ambas naciones y marca un momento importante en la historia política del país.
Eso sí, más allá del acto oficial, lo que quedó claro es que el viaje lo hizo con todas las comodidades posibles… como corresponde a un rey.





